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LA EXPULSIÓN DE LOS MUDÉJARES DEL REINO DE NAVARRA (1516)

Préstamo de mudéjares de Borja, 1399

Préstamo de mudéjares de Borja, 1399

Las villas navarras de Ablitas, Arguedas, Barillas, Cadreita, Cascante, Cintruénigo, Corella, Cortes, Fontellas, Monteagudo, Murchante, Murillo de las Limas, Pedriz, Ribaforada, Tudela, Urzante, Valtierra y Vierlas acogieron en sus seno comunidades musulmanas durante la Edad Media. Una presencia de ocho siglos, que acabaría bruscamente en mayo de 1516, cuando se aplicó en Navarra una real cédula, expedida el 12 de febrero de 1502 por los Reyes Católicos, que ordenaba la expulsión de todos aquellos mudéjares que no se convirtieran al cristianismo.

Con motivo del quinto centenario de esta expulsión, el Archivo Real y General de Navarra ha dedicado su microexposición del mes de mayo a exponer documentos vinculados a dicho acontecimiento y al legado mudéjar.

Las aljamas musulmanas

Como es sabido, se utiliza el término mudéjar para denominar a los musulmanes que continuaron viviendo según sus costumbres y religión en los reinos cristianos de la Península Ibérica una vez producida la reconquista de los territorios en los que vivían. En el caso de Navarra, las comunidades mudéjares, también llamadas aljamas o morerías, estuvieron circunscritas a la Ribera tudelana donde llegaron a constituir en algunos momentos de la Baja Edad Media alrededor de un 20% de la población.

Encuadradas en un reino plenamente cristiano, estas comunidades se comportaron como colectividades segregadas que lucharon por conservar sus rasgos identitarios, especialmente su religión, su lengua y su escritura. Salvo la morería de Tudela, la más destacada del reino y con una importante presencia de artesanos de alta cualificación, el resto de los mudéjares navarros vivieron en un entorno eminentemente rural, como campesinos modestos especializados en cultivos de regadío y plantas textiles.

Se conservan muy pocos testimonios documentales específicamente mudéjares, que por otro lado resultan especialmente representativos de las tradiciones y de la vida cotidiana en el seno de estas comunidades. Debido a su excepcionalidad, el Archivo exhibe en esta muestra un documento fechado en 1399 (año 801 de la Hégira) que recoge la formalización de un préstamo de 332 florines de oro concedido por un prestamista judío llamado Astruc Al Sibili a varios mudéjares de Borja. El documento está escrito con alifato, el alfabeto árabe, cuyo uso, junto con el de la lengua árabe, fue también un rasgo distintivo de la población mudéjar que se suman al propiamente religioso de su fe islámica.

La expulsión de los mudéjares

La real cédula de expulsión promulgada en 1502 por los Reyes Católicos fue extendida por Carlos I al Reino de Navarra en 1516 y a la Corona de Aragón en 1525. En el caso de los mudéjares navarros, ante la dicotomía expulsión o conversión, la mayor parte optó por abandonar el Reino en un éxodo que, ante el ejemplo de lo que había sucedido en Castilla 14 años antes, se había iniciado ya incluso antes de 1516. De todas formas, los contrarios a la conversión tuvieron la oportunidad de establecerse en Aragón, donde pudieron permanecer hasta que en 1525 se decretó la expulsión en dichos reinos. En cualquier caso, se tiene constancia de mudéjares de Tudela que embarcaron en Valencia hacia el Magreb.

Dado que no se ha conservado la provisión de Carlos I de 1516, el Archivo de Navarra ha expuesto, como fuente directa de la expulsión, un documento que recoge el contrato por el que los mudéjares de la villa de Cortes vendieron sus casas y demás bienes antes de abandonar Navarra, un documento fechado el 1 de mayo de 1516, hace ahora exactamente quinientos años.

Por otro lado, los mudéjares que optaron por la conversión pasaron a ser desde entonces conocidos como moriscos y durante el siglo XVI tuvieron que afrontar una difícil situación derivada de una creciente hostilidad política. Como muestra de ello, también se expone un proceso judicial en el que Adán Eldoro y Juan de Cortes, dos moriscos de Ablitas, obtuvieron amparo en 1531 frente a las pretensiones de usurpar sus bienes que intentaba llevar a cabo Antonio Enríquez de Navarra, señor de Ablitas, el cual, según contiene el relato de súplica de los moriscos, “va de cada día amenazando a los suplicantes deziendo que los ha de hazer alancear y dar de palos”.

Esta microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de mayo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Horarios de visita:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 19:00 h.

Fines de semana y festivos de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia extraída del portal del Gobierno de Navarra)

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CONQUISTA DE NAVARRA: EN FEBRERO, EL TRATADO DE PAZ SUSCRITO POR LOS REYES CATÓLICOS Y LOS REYES DE NAVARRA EN 1494

1212, Batalla de las Navas de Tolosa - 1512, Conquista de NavarraContinuando con la iniciativa que se puso en marcha el pasado mes, que consiste en dar a conocer los documentos más relevantes de 1512, la Sala de Exposiciones del Archivo Real y General de Navarra acogerá durante el mes de febrero el Tratado de paz suscrito por los Reyes Católicos y los Reyes de Navarra en 1494.

Juan III y Catalina I de Navarra firmaron el acuerdo en Pamplona en el mes de enero, mientras que Fernando e Isabel de Castilla lo hicieron en abril de ese mismo año, en Medina del Campo. Esta última versión es la que ahora puede contemplarse en el Archivo de Navarra. El tratado de paz de Medina del Campo fue uno más de toda una serie de tratados que los Reyes de Navarra se vieron obligados a suscribir con los Reyes Católicos para garantizar la estabilidad del reino y como garantía de su neutralidad y fidelidad frente a enemigos exteriores. En esta ocasión se comprometían a impedir la entrada de tropas enemigas de Castilla en Navarra, en clara referencia a la amenaza francesa. A cambio, los Reyes Católicos declaraban a los monarcas navarros sus amigos, aliados y confederados y se obligaban a mantener la paz y a evitar cualquier daño contra el Reino de Navarra.

Además de este tratado, en la muestra correspondiente al mes de febrero podrá contemplarse también un documento del año 1500, el Manifiesto que presentó Juan III de Navarra a las Cortes del reino justificando su viaje a Sevilla, un viaje en el que tuvo la oportunidad de encontrarse con los Reyes Católicos y pactar nuevos convenios y alianzas en beneficio de la estabilidad interna de Navarra.

Para facilitar la lectura de estos documentos, los ciudadanos podrán consultar una detallada transcripción (Documento de febrero 2012).

La muestra está abierta en el Archivo Real y General de Navarra de lunes a viernes en horario de 9 a 15 horas.