Archivo

Posts Tagged ‘Microexposiciones’

EL FOTÓGRAFO JOSÉ VELASCO HERNÁNDEZ (1897-1974)

Banda de Música de Garralda

El Archivo Real y General de Navarra inaugura la microexposición que lleva por título Fotografías de José Velasco Hernández (1897-1974)”, formada por una selección de fotografías inéditas de la primera mitad del siglo XX, de este fotógrafo aficionado y maestro de Garralda. De esta forma, se quiere recordar su particular mirada fotográfica, al cumplirse cinco años de la donación de este fondo al archivo.

La mayor parte de las imágenes son retratos de temática familiar y costumbrista reflejando actividades como la banda de música local, que él mismo fundó, distintas promociones de escolares, familias de la localidad y personajes ilustres como el pintor Jesús Basiano, con los que aparece retratado en una de las imágenes que acompañan la exposición. La microexposición, que se podrá visitar durante julio y agosto en la galería baja del archivo, está compuesta por una selección de 17 fotografías singulares reproducidas a gran tamaño.

La muestra está abierta al público todos los días de la semana, en horario de 10:00 h. a 14:00 h. y de 17:00 h. a 20:00 h., y el acceso es gratuito.

El Fondo Fotográfico

En 2013, Jesús María Velasco Iriarte, junto con su hijo Koldo Velasco, entregó en donación al Archivo Real y General de Navarra el singular conjunto fotográfico de José Velasco, su padre, para garantizar su adecuada conservación y difusión. La mayor parte de las fotografías conservadas son placas de vidrio en negativo, en su mayoría de formato 10×15 y algunas de 6×9 o 9×12, y emulsión de gelatinobromuro. En concreto, del total de artefactos, 89 son placas de vidrio y 15 negativos en soporte plástico.

La de José Velasco fue una de las primeras donaciones de fotografía en el arranque del proyecto Fototeca de Navarra, actualmente consolidado, destinado a la recuperación y difusión del patrimonio fotográfico navarro. Las imágenes captadas por José Velasco entre los años 1921 a 1940, aproximadamente, reflejan su mundo más cercano, el de su pueblo de acogida, Garralda, y el de sus seres queridos, familiares y amigos. Fotógrafo aficionado completamente desconocido hasta el momento de la donación de sus fotografías, José Velasco acompañó el transcurrir de su nueva vida en Garralda con la documentación gráfica de sus vivencias como maestro, vecino, esposo y padre.Maestro de escuela y fotógrafo aficionado

José Velasco Hernández fue un maestro nacido en Lerín en 1897 y falleció en Pamplona en 1974. Cultivó diversas aficiones como la fotografía, la música -era organista- la relojería e, incluso, ejerció de practicante.

Como aficionado a la fotografía captó numerosas imágenes de las cuáles se han conservado un total de 104 fotografías en el Archivo Real y General de Navarra, donde conforman un fondo fotográfico. El contacto de José Velasco con la fotografía refleja el momento de transición desde el momento de mayor éxito de las placas secas de gelationobromuro a la irrupción de los nuevos soportes plásticos vinculados a la definitiva generalización del uso de la fotografía.

(Noticia del Portal Web del Gobierno de Navarra)

Anuncios

EXPOSICIÓN “EL FÚTBOL EN NAVARRA”

El Archivo Real y General de Navarra dedica este mes de junio una microexposición a la historia del fútbol navarro, coincidiendo con el 90 aniversario de la creación de la Federación de Fútbol de Navarra y la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2018. En la misma pueden verse los reglamentos de varios clubes y fotografías de partidos y actos celebrados por algunos de los principales equipos navarros.

Las primeras noticias sobre la práctica del fútbol en Navarra se remontan a principios del siglo XX, momento en el que empezaron a constituirse formalmente clubes deportivos dedicados de forma exclusiva o principal a la disciplina futbolística. Se trataba en esos primeros años de clubes de recursos muy modestos constituidos a veces simplemente por un grupo de amigos que se reunían para jugar al football, tal y como se escribía en esos años. Precisamente por esas características, un buen número de estas entidades tuvo una existencia muy efímera. La muestra organizada por el Archivo de Navarra se abre precisamente con los reglamentos de tres clubes hoy desaparecidos, como son el Aragón Club Balompié, de Tudela; el Club Deportivo Eslava, de Burlada y el Deportivo Ribereño de Carcastillo.

Un hito en la historia del fútbol navarro se produjo cuando el 30 de mayo de 1928 los representantes de varios clubes encabezados por el Club Atlético Osasuna constituyeron un comité destinado a preparar a su vez la conformación de una federación de fútbol propia para Navarra, que actuase como rama regional de la Real Federación Española de Fútbol. Tal hecho muestra el importante grado de extensión que la práctica y la afición por el fútbol habían alcanzado en Navarra. Hasta entonces, y ante la inexistencia de organización federativa propia, habían sido varios los clubes navarros que, como otros tantos riojanos, habían tenido que afiliarse a la Federación Guipuzcoana de Fútbol. Los trabajos de organización y la tramitación administrativa de la inscripción de la nueva Federación Navarra de Fútbol se prolongaron durante mes y medio y finalmente la federación fue constituida el 15 de julio del mencionado año 1928, tal y como acredita el acta que, junto al ejemplar de los estatutos y reglamento de la asociación, se exponen al público en la muestra.

Tras el paréntesis que supuso la Guerra Civil, el fútbol se convirtió paulatinamente en un espectáculo de masas. Los modestos primeros campos de deportes dieron paso a estadios de mayor aforo, al mismo tiempo que las competiciones oficiales se normalizaron y ganaron eco social y los clubes se consolidaron como entidades de relevancia. De esta popularización dan cuenta las numerosas fotografías que integran el fondo fotográfico de José Galle y que retratan múltiples partidos y actos celebrados por algunos de los principales equipos navarros de fútbol como el Club Deportivo Atlético Osasuna, el Club Deportivo Tudelano, la Peña Sport Fútbol Club o el Club Deportivo Izarra. Una selección de las cuales puede ser contemplada también en la micromuestra.

Esta exposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante este mes en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra, en horario de 10:00 h. a 14:00 h. y de 17:00 h. a 20:00 h. todos los días de la semana, incluidos fines de semana y festivos.

(Noticia del Portal Web del Gobierno de Navarra)

125 ANIVERSARIO DE LA GAMAZADA

Con motivo del 125 aniversario del inicio de los acontecimientos históricos conocidos como La Gamazada, el Archivo Real y General de Navarra organiza, dentro de su programa de exposiciones mensuales, una muestra de pequeño formato de documentos relativos a aquellos hechos.

Entre ellos destaca una reproducción de las páginas que forman parte del Libro de Honor de los Navarros -con los nombres y apellidos de las personas firmantes de la protesta- disponible igualmente en la Biblioteca Digital Navarra, y que puede contemplarse en un monitor instalado al inicio de la exposición.

También se exponen una serie de fotografías que muestran los trabajos de construcción del Monumento a los Fueros durante las movilizaciones, que han sido cedidas por el Archivo Municipal de Pamplona y ponen el broche a esta exposición conmemorativa.

La muestra “125 Años de La Gamazada” puede ser visitada durante los meses de abril y mayo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra, en horario de 9:00h a 15:00 h y de 17:00h a 20:00h de lunes a viernes, y también los fines de semana y festivos, de 10:00h a 14:00h y de 17:00h a 20:00h.

La Gamazada

Corría el mes de mayo de 1893 cuando comenzó en las Cortes la tramitación del proyecto de ley de presupuestos generales del Estado para el año económico 1893-1894, presentado por el ministro de Hacienda, Germán Gamazo y Calvo. El proyecto contenía una referencia específica a Navarra de gran trascendencia, puesto que su artículo 17 ordenaba al Gobierno que, haciendo uso de la autorización que quince años antes le había conferido la Ley de presupuestos para el año económico 1877-1878, extendiese a Navarra todos aquellos impuestos que ya se exigían en las demás provincias españolas.

El contenido de dicho artículo 17 suponía un choque directo con el régimen fiscal particular que había establecido para Navarra la Ley de 16 de agosto de 1841, la conocida como Ley Paccionada. Por ello, la noticia causó un enorme impacto en la Diputación, más aún cuando los diputados navarros en Cortes confirmaron telegráficamente a la corporación foral el contenido del artículo 17. El recorrido documental de la exposición arranca precisamente con ese telegrama y otros documentos relativos a las primeras gestiones de la Diputación sobre este asunto.

En paralelo a esa primera respuesta institucional, en una Navarra esencialmente agraria que en 1893 atravesaba una difícil situación económica a causa de una prolongada sequía, durante los meses de mayo y junio las manifestaciones de protesta y muestras de rechazo a los planes del Gobierno se extendieron rápidamente por toda Navarra. Incluso, el sargento López Zabalegui, del destacamento militar del Fuerte Infanta Isabel, situado entre Obanos y Puente La Reina, llegó a sublevarse al mando de una pequeña partida al grito de “Vivan los Fueros”. Estas movilizaciones de protesta alcanzaron su cénit en una masiva manifestación celebrada el 4 de junio de 1893 en Pamplona bajo el lema de Paz y Fueros.

Aunque la Ley de presupuestos fue finalmente aprobada en agosto de 1893, el artículo referente a Navarra fue modificado en el sentido de prever que la modificación fiscal se llevaría a la práctica de forma concertada con la Diputación. A tal fin, en febrero de 1894 el Gobierno convocó a la Diputación a Madrid para negociar, pero en dicha cita la corporación foral se negó a aceptar un incremento de la cuantía a pagar por Navarra. La despedida a los diputados forales en su marcha a Madrid y el recibimiento en Castejón del tren que los traía de regreso de la capital dieron lugar a una segunda ola de enormes movilizaciones y muestras de apoyo y felicitación a la corporación foral, algunas de las cuales, junto a otras de las efectuadas en 1893, pueden ser también contempladas en la exposición.

El 12 de marzo de 1894, Germán Gamazo, cuyos planes de reforma hacendística ya habían provocado también una importante contestación popular en otros puntos de España, fue destituido como ministro de Hacienda. Finalmente, el gobierno del presidente Sagasta, acuciado por otros problemas, terminaría abandonando la pretensión de modificación del régimen fiscal de Navarra, poniendo punto final a los acontecimientos posteriormente conocidos como La Gamazada cuya efeméride conmemora esta exposición.

La protesta foral de navarra. El libro de honor de los navarros

Ya en 1893, la extensión popular que alcanzaron las movilizaciones de protesta contra los planes del ministro Gamazo decidió a la Diputación a organizar una recogida de firmas que en pocos días alcanzó más de 100.000 adhesiones. Las firmas serían remitidas a la reina María Cristina de Habsburgo, regente en ese momento a causa de la minoría de edad de su hijo el príncipe Alfonso, como Protesta Foral de Navarra.

A iniciativa del vecino de Muruzábal, Esteban Pérez de Tafalla, los nombres y apellidos de las personas firmantes de la protesta, junto con la exposición con la que las firmas habían sido remitidas a la Reina, fueron impresas en un volumen que recibió el sobrenombre de Libro de Honor de los Navarros, y que ocupa un lugar destacado en la exposición.

El Monumento a los Fueros

Al calor de las movilizaciones de 1893, una comisión promotora lanzó la propuesta de erigir en Pamplona un monumento a los Fueros encargando el diseño del monumento al arquitecto Manuel Martínez de Ubago. Queriendo perpetuar el carácter de las propias movilizaciones, se decidió que las obras del monumento fueran financiadas por una suscripción popular, fijándose la cantidad máxima que una persona podría aportar en 25 pesetas y la mínima en 25 céntimos.

Sin embargo, una vez destituido Germán Gamazo como ministro de Hacienda y una vez eliminada la amenaza de extensión a Navarra de los impuestos vigentes en el resto de las provincias, el interés por la obra se desvaneció rápidamente y la suscripción popular no obtuvo la recaudación esperada. Como consecuencia, el proyecto tuvo que ser redimensionado y no sería hasta 1903, una década más tarde del inicio de los acontecimientos que habían originado su construcción, cuando finalmente el monumento fuera completado en el que ha sido su emplazamiento desde entonces, el Paseo Sarasate de Pamplona, frente a la fachada principal del Palacio de Navarra.

(Noticia procedente del Portal Web del Gobierno de Navarra)

SEXTO CENTENARIO DEL AMEJORAMIENTO DEL FUERO GENERAL DE NAVARRA

Amejoramiento del Fuero General de Navarra, de Carlos III El Noble

Con motivo del sexto centenario del amejoramiento del Fuero General de Navarra, la galería baja del Archivo Real y General de Navarra acoge durante el mes de marzo una exposición para recordar esta efeméride. La muestra, que incluye el manuscrito del amejoramiento de Carlos III el Noble, permanecerá abierta todos los días de la semana, incluidos fines de semana y festivos, en horario de 10:00 h. a 14:00 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

A comienzos de 1418, el rey Carlos III el Noble promulgaba el amejoramiento del Fuero General de Navarra, el segundo de los que conoció el texto foral. Pretendía el monarca introducir la actualización de algunos preceptos que, o bien habían quedado obsoletos y era necesario renovarlos, o bien, por no haber sido contemplados hasta entonces, se requería su regulación.

A pesar de que el propio amejoramiento de 1418 ordenaba que el texto fuera anexado al libro del Fuero General de Navarra a continuación del amejoramiento de Felipe III, parece ser que dicho mandato no se cumplió. Por ello, en los códices manuscritos medievales que del mencionado Fuero conserva el Archivo de Navarra, el amejoramiento de Carlos III, a diferencia del de Felipe III, está ausente. Tampoco se encuentra en buena parte de los ejemplares del Fuero conservados hasta la fecha.

No obstante, gracias a un documento del fondo documental de la Cámara de Comptos, que también se expone al público en esta oportunidad, conocemos que el amejoramiento de Carlos III no cayó en el olvido y que ya en 1441 la reina Blanca, su hija, solicitó a la Cámara que le fueran entregados, entre otros documentos, los “fueros nuevos et mejoramientos” de aquellos promulgados por su padre, el rey Carlos III.

De este modo, cuando en 1584 el Consejo Real ordenó confeccionar una copia del Fuero General de Navarra, el texto del amejoramiento de Carlos III sí que fue incluido a continuación del de Felipe III, siendo hoy esta copia la única fuente que conserva el Archivo de Navarra del texto del documento, y precisamente la que se expone al público en la muestra.

El Fuero General de Navarra

El Fuero General de Navarra, recopilación normativa de la primera mitad del siglo XIII, está considerado como el texto principal del derecho del Reino de Navarra de época medieval y es un hito en el proceso de paulatina consolidación del derecho territorial del reino. Salvo un códice datado a finales del siglo XIII, el resto de los ejemplares del Fuero General de Navarra que se conocen, conservados en distintas instituciones navarras, españolas y europeas, se pusieron por escrito a partir del siglo XIV.

Precisamente para entonces, en pleno siglo XIV, se tuvo la necesidad de mejorar o “amejorar” esa compilación de origen privado y anónimo que hundía sus raíces en el derecho consuetudinario. El primero de los Amejoramientos, el de Felipe III de Evreux, se produjo en 1330.

El segundo Amejoramiento de que fue objeto el Fuero General de Navarra lo aprobó su nieto, Carlos III el Noble, en 1418. En este caso fue el propio rey quien tuvo la iniciativa de promulgarlo. Así lo detalla el prólogo del texto del amejoramiento. La sanción real de las nuevas normas tuvo lugar el 1 de febrero de 1418 y contó con la aprobación de las Cortes, compuestas por los representantes eclesiásticos, de la nobleza y de las buenas villas del reino.

El contenido de las normas insertas en el amejoramiento de Carlos III, distribuidas en 14 capítulos, es variado. Incluye medidas de represión de la blasfemia, de establecimiento de obligaciones para los clérigos, de restricción sobre celebración de festividades en los pueblos, así como normas de derecho privado.

La promulgación de este amejoramiento durante el reinado de Carlos III es buena muestra del progresivo fortalecimiento del derecho territorial navarro, es decir, del derecho destinado a regir en todo el reino, frente a los distintos derechos locales que habían surgido durante la Reconquista. Un contexto en donde hay que enmarcar también otras iniciativas del mismo Carlos III como el llamado Privilegio de la Unión de 1423, por el que se unificaban las tres jurisdicciones o poblaciones en las que hasta entonces había estado dividida Pamplona. Así como también una disposición complementaria del mismo año 1423 por la que se ordenaba que, en lo sucesivo, los habitantes de las tres poblaciones de Pamplona estarían sujetos al Fuero General de Navarra en lugar de a los ordenamientos jurídicos locales.

(Noticia del Portal web del Gobierno de Navarra)

ALBERTO OFICIALDEGUI (1872-1941)

Grupo de costureras de Artajona

El Archivo de Navarra inaugura una nueva microexposición formada por una selección de fotografías de comienzos del siglo XX de Alberto Oficialdegui Núñez, fotógrafo aficionado y sacerdote de Unzué e Ibero.

Las instantáneas recogen temas habituales en su producción como paisajes navarros, medios de transporte, escuelas rurales y retratos individuales y colectivos. Las fotografías de Alberto Oficialdegui nacieron para documentar distintas escenas y episodios de su vida y de su ámbito más cercano. Con objeto de plasmar estas vivencias y de evidenciar el valor que tienen como auténtico y singular álbum fotográfico de la Navarra del primer tercio del siglo XX, esta microexposición ha querido mostrar algunos ejemplos paradigmáticos.

Al cumplirse dos años de la donación de este singular conjunto fotográfico, el Archivo de Navarra dedica su microexposición de junio, julio y agosto a recordar la particular mirada fotográfica de Alberto Oficialdegui a través de 15 imágenes, que se exponen reproducidas a gran tamaño.

Un sacerdote aficionado a la fotografía

Alberto Oficialdegui Núñez fue un sacerdote navarro nacido en Artajona en 1872. Hijo de Juan Basilio Oficialdegui Ganuza y de Paula Fermina Núñez Ganuza, su infancia se desarrolló en el seno de una extensa familia de catorce hermanos. Como era habitual en aquella época, consagró su vida a la Iglesia y pronto recibió las órdenes sacerdotales. Su vida eclesiástica se desarrolló en varias parroquias navarras. Entre 1897 y 1900 fue ecónomo de la parroquia de Ostiz, entre 1900 y 1901 de las de Arzoz y Viguria, de 1901 a 1920 fue párroco de Unzué y finalmente párroco de Ibero desde 1920 hasta su fallecimiento en 1941.

Gran aficionado a la fotografía, captó numerosas imágenes de las cuáles se han conservado 109 placas de vidrio en el Archivo de Navarra. Al igual que ocurre con muchos otros fotógrafos aficionados de comienzos de siglo, desconocemos cómo se produjo su acercamiento a la fotografía. La aparición de las placas secas de gelatinobromuro y la creación de una importante industria fotográfica fue la excusa que muchos amantes de la fotografía necesitaron para lanzarse a la creación de sus propias obras. De hecho, la Navarra del primer tercio del siglo XX contaba con una pléyade de fotógrafos profesionales y un incipiente grupo de fotógrafos aficionados que colaboraba asiduamente con diversas entidades y asociaciones culturales.

El Fondo Fotográfico

En 2015, Manuel Oficialdegui Recarte, sobrino nieto de Alberto Oficialdegui, entregó en donación al Archivo de Navarra el singular conjunto fotográfico de su tío, formado por 99 placas de vidrio, para garantizar su adecuada conservación y difusión. A esto se unieron otras diez fotografías que poco antes había depositado el investigador Juan José Ojer Amatriain.

La mayor parte de las fotografías conservadas son placas de vidrio en negativo, algunas positivas, de formato 10 x 15 y emulsión de gelatinobromuro. Algunos de los temas más habituales en la producción fotográfica de Alberto Oficialdegui fueron los distintos lugares de la geografía navarra por los que transcurrió su vida, los tradicionales medios de transporte que plasmó en contraste con los primeros vehículos a motor, la mirada casi etnográfica hacia el componente festivo de su Artajona natal o el importante papel atribuido a la enseñanza en el ámbito de las escuelas rurales. También mostró una predilección especial por el género del retrato, y supo plasmar con su cámara la esencia de los distintos tipos humanos que formaban parte de su universo particular: costureras, maestras, músicos, familiares y vecinos en las más diversas actitudes de la vida cotidiana. Todo el conjunto muestra con gran realismo escenas inéditas de una Navarra que se presenta hoy lejana y desconocida.

Las imágenes expuestas

Las fotografías seleccionadas para esta exposición han sido las siguientes: Retrato de Alberto Oficialdegui Núñez; Excursión a La Charreca, Izcue; Excursión a la Peña de Etxauri, Ibero; Autobús Pamplona – Lerín; Abrevadero con caballerías; Escuelas de Unzué; Escuelas de Ibero; Baile en la calle Hospital de Artajona; Vaquillas en la plaza de los Fueros de Artajona; Boda en Casa Castiella de Etxauri; Banda de música de Etxauri; Grupo de costureras de Artajona; Retrato de joven pintora; Maestras en las escuelas de Unzué; Mujeres con estola en las escuelas de Unzué.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante los meses de junio, julio y agosto en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Horario:

De lunes a viernes, de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles, de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos, de 11:00 h. a 14:00 h.

(Para más información: Portal de Cultura Navarra)

85º ANIVERSARIO DE LA NUEVA SEDE DEL TEATRO GAYARRE (1932)

El 3 de mayo de 1932 reabría sus puertas el Teatro Gayarre en un edificio de nueva planta construido en su actual emplazamiento al inicio de la avenida Carlos III. Sustituía al edificio originario que pocos meses antes había sido demolido con ocasión de las obras de construcción de dicha avenida, convertida en uno de los principales ejes viarios de la ciudad.

Cuando se cumplen 85 años de aquella reapertura, el Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición del mes de mayo a recordar esa inauguración con la exhibición de ocho documentos y fotografías que reflejan las principales vicisitudes del Teatro Gayarre y de sus distintas sedes.

La Casa de Comedias

Las primeras noticias que se tienen sobre la existencia de un teatro en Pamplona datan del siglo XVII. Para esa época el teatro en España había adquirido un carácter comercial, que derivó en la organización de casas de comedias, en la realización de espectáculos y en la profesionalización de los comediantes como actores. Esta influencia se dejó notar en el reino de Navarra a través de compañías profesionales que acudían a distintos puntos a representar autos y comedias en fechas señaladas.

En el caso concreto de Pamplona, el actual callejero guarda recuerdo de aquel primer teatro, conocido como Casa de las Comedias, que se situaba en la confluencia de las calles Lindachiquía y Comedias coincidiendo con los actuales números 12, 14 y 16 de la calle Comedias. Durante los siglos modernos la Casa de Comedias acogió la representación de todo tipo de obras, desde los clásicos del siglo de oro hasta espectáculos musicales de diverso contenido. En el marco de la crisis general sufrida por el teatro a finales de la Edad Moderna, el reformismo ilustrado intentó aliviar a los empresarios teatrales de la carga de tener que ceder palcos gratuitos y de la doble censura que a veces ejercían las autoridades eclesiásticas a obras que ya habían obtenido licencia de la autoridad civil.

La micromuestra se abre precisamente con una real orden de 1800 comunicada al virrey por el ministro de Carlos IV Mariano Luis de Urquijo que, en un intento de promocionar la actividad teatral bajo criterios ilustrados, disponía se restringiese la carga económica que para los empresarios teatrales suponía tener que ceder gratuitamente palcos en las representaciones a las autoridades.

Preguntado el ayuntamiento pamplonés sobre las autoridades que disponían de palco gratuito en la Casa de Comedias, éste respondió en un oficio, que también se expone al público, que había nada menos que 7 palcos gratis: uno para los señores virreyes, otro para los ministros de los Tribunales Reales, otro para la Diputación del Reyno, otro para los Canónigos de la Santa Iglesia, otro para el Ayuntamiento, otro para los Consultores de la Ciudad y el séptimo para la familia del Regidor.

El Teatro Principal

Avanzado el siglo XIX, la antigua Casa de las Comedias dio paso al nuevo Teatro Principal de Pamplona, que abrió sus puertas en 1841 en un edificio situado en la entonces Plaza de la Constitución (actual Plaza del Castillo), que en 1903 sería renombrado como Teatro Gayarre en honor al ilustre tenor roncalés Julián Gayarre.
El carácter señero del edificio, obra del arquitecto Pedro María de Ugartemendía, con su imponente fachada de seis columnas jónicas diseñada por José de Nagusia, así como su propia situación cerrando la Plaza del Castillo por su lado sur, convirtieron a esta primera sede del Teatro Gayarre en uno de los edificios más característicos de Pamplona, como prueban las múltiples postales antiguas de la colección de Miguel Echagüe, en las que aparece reflejado el edificio, tres de las cuales se exhiben en esta oportunidad.

El nuevo Teatro Gayarre

En 1931, la necesidad de abrir la nueva avenida Carlos III como eje viario de conexión entre el casco antiguo y el Segundo Ensanche, llevó a derribar este primer edificio del Teatro Gayarre y a construirle una nueva sede en un solar cercano de la propia avenida Carlos III. Sin embargo, la significación que había alcanzado el antiguo edificio del teatro convenció al ayuntamiento de Pamplona de conservar su fachada. De este modo, el elemento más visible del antiguo edificio fue desmontado piedra a piedra para ser reconstruido en el nuevo edificio que, obra de José Yárnoz, mantiene por lo tanto entre otros elementos las seis columnas jónicas de la antigua fachada. Sin embargo, no todos los elementos se reconstruyeron y, por ejemplo, el frontón original no se incorporó a la fábrica construida en la Avenida Carlos III.

Varias fotografías procedentes del fondo “Diputación Foral y Provincial de Navarra” completan la microexposición mostrando el interior y exterior del Teatro Gayarre al poco tiempo de su inauguración. Las imágenes permiten comprobar que si bien la fachada se conserva prácticamente igual, el interior muestra una decoración completamente diferente a la actual. En concreto, las fotografías atestiguan el diseño original del escenario y del patio de butacas, que se realizaron en un novedoso estilo Art Déco, de gran influencia en ese momento en las artes decorativas. De hecho, el diseño de los interiores incluye elementos de formas geométricas y líneas ornamentales características de este estilo, que se perdieron irremediablemente después de las reformas realizadas en la década de 1950 que transformaron la decoración y dieron su aspecto actual al teatro.

Esta microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de mayo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del Portal Web del Gobierno de Navarra)

RESTABLECIMIENTO DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS ESPAÑA-MÉXICO

México en el mundoEn 1977 José López Portillo, presidente de México, incluyó dentro de su viaje oficial a España una visita a Navarra para conocer la tierra de sus antepasados, originarios de Caparroso. Cuando se cumple el cuadragésimo aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre España y México, el Archivo Real y General de Navarra dedica a esta visita oficial su microexposición del mes de marzo.

El exilio republicano navarro en México y las relaciones hispano-mexicanas

México había sido uno de los países que había prestado más apoyo al gobierno constitucional de la II República durante la Guerra Civil. Acabada la contienda, el presidente mexicano Lázaro Cárdenas ofreció asilo a miles de exiliados republicanos españoles, así como al propio gobierno de la II República Española. De este modo, México fue el destino de varios republicanos navarros como Javier Domezáin, quién durante la II República había ocupado los cargos de diputado foral y de alcalde de Artajona, además de secretario particular de Mariano Ansó, quien fuera alcalde republicano de Pamplona y ministro de Justicia.

Lázaro Cárdenas, además, se negó a reconocer legitimidad al gobierno de la dictadura de Franco, en una posición que sería mantenida como política de estado por todos los presidentes mexicanos hasta 1977. De hecho, en un principio, el gobierno republicano se instaló en Ciudad de México, hasta que una vez acabada la II Guerra Mundial se trasladó a París por su cercanía con España. La negativa al reconocimiento del régimen de Franco por parte de la diplomacia mexicana fue especialmente significativa, dados los estrechos lazos que España había mantenido con este país.

En 1977, en el marco del proceso de transición a la democracia, y previa consulta con el gobierno de la II República en el exilio, el gobierno mexicano del presidente José López Portillo accedió al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. Concretamente el 28 de marzo de 1977, a través de un canje de notas celebrado en el Hotel George V de París, México y España restablecieron relaciones diplomáticas tras 38 años de ruptura diplomática, entre los que eran en ese momento los países con mayor número de hispanohablantes.

La micromuestra se abre con dos documentos del fondo documental Rufino García Larrache, custodiado en el Archivo de Navarra, que ilustran la relación del exilio republicano navarro con México. En concreto, se expone una carta fechada en 1945 en Ciudad de México dirigida a Diego Martínez Barrio, presidente de la II República Española en el exilio, por la llamada Comisión Pro-Navarra. Esta comisión había sido creada precisamente en México por exiliados republicanos navarros y estaba presidida por Javier Domezáin. En la carta, la Comisión informaba a Martínez Barrio de la creación del organismo denominado Consejo de Navarra para que hiciera las veces de Diputación de Navarra en el exilio. El contenido del documento refleja el ambiente de relativo optimismo que existía en el exilio republicano hacia 1945 al creer que la finalización de la II Guerra Mundial llevaría aparejada también la caída de la dictadura en España.

El viaje del presidente de México a Navarra

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre España y México de 1977 tuvo como broche final el viaje oficial efectuado por el jefe de gobierno español, Adolfo Suárez, a México en el mes de abril y el realizado por el presidente mexicano José López Portillo a España en octubre. Navarra tuvo especial protagonismo en esta visita del mandatario mexicano a consecuencia de que los orígenes familiares de López Portillo estaban en Caparroso, lugar del que había partido en el siglo XVI rumbo a Nueva España un antepasado suyo. De este modo, junto a Madrid, Barcelona, Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria, en el programa de la visita oficial del presidente mexicano fueron también incluidas Pamplona y, especialmente, Caparroso.

En Pamplona, a donde llegó el 15 de octubre, José López Portillo fue distinguido con la Medalla de Oro de Navarra, cuyo acuerdo de concesión se expone al público junto con el programa de la visita.

La delegación mexicana correspondió al vicepresidente de la Diputación, Amadeo Marco, imponiéndole la Orden del Águila Azteca, la más importante de las condecoraciones mexicanas. El mismo día 15 López Portillo se trasladó a Caparroso donde recibió el título de alcalde honorario de la localidad en una multitudinaria celebración de la que da cuenta la prensa de la época, un ejemplar de la cual se expone también al público para completar la micromuestra.

En Caparroso el presidente fue agasajado con una comida oficial en la que se invitó a 200 comensales, y además se compraron 70 conejos para hacer calderetes populares y 4.000 bocadillos. Las raíces navarras y particularmente caparrosinas eran tan profundas para López Portillo que, poco antes, cuando en 1976 tomó posesión de la presidencia de la República, llegó a invitar a una delegación de Caparroso encabezada por su alcalde, que asistió a Ciudad de México al igual que hicieron otros mandatarios internacionales.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de marzo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del portal web del Gobierno de Navarra)