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ALBERTO OFICIALDEGUI (1872-1941)

Grupo de costureras de Artajona

El Archivo de Navarra inaugura una nueva microexposición formada por una selección de fotografías de comienzos del siglo XX de Alberto Oficialdegui Núñez, fotógrafo aficionado y sacerdote de Unzué e Ibero.

Las instantáneas recogen temas habituales en su producción como paisajes navarros, medios de transporte, escuelas rurales y retratos individuales y colectivos. Las fotografías de Alberto Oficialdegui nacieron para documentar distintas escenas y episodios de su vida y de su ámbito más cercano. Con objeto de plasmar estas vivencias y de evidenciar el valor que tienen como auténtico y singular álbum fotográfico de la Navarra del primer tercio del siglo XX, esta microexposición ha querido mostrar algunos ejemplos paradigmáticos.

Al cumplirse dos años de la donación de este singular conjunto fotográfico, el Archivo de Navarra dedica su microexposición de junio, julio y agosto a recordar la particular mirada fotográfica de Alberto Oficialdegui a través de 15 imágenes, que se exponen reproducidas a gran tamaño.

Un sacerdote aficionado a la fotografía

Alberto Oficialdegui Núñez fue un sacerdote navarro nacido en Artajona en 1872. Hijo de Juan Basilio Oficialdegui Ganuza y de Paula Fermina Núñez Ganuza, su infancia se desarrolló en el seno de una extensa familia de catorce hermanos. Como era habitual en aquella época, consagró su vida a la Iglesia y pronto recibió las órdenes sacerdotales. Su vida eclesiástica se desarrolló en varias parroquias navarras. Entre 1897 y 1900 fue ecónomo de la parroquia de Ostiz, entre 1900 y 1901 de las de Arzoz y Viguria, de 1901 a 1920 fue párroco de Unzué y finalmente párroco de Ibero desde 1920 hasta su fallecimiento en 1941.

Gran aficionado a la fotografía, captó numerosas imágenes de las cuáles se han conservado 109 placas de vidrio en el Archivo de Navarra. Al igual que ocurre con muchos otros fotógrafos aficionados de comienzos de siglo, desconocemos cómo se produjo su acercamiento a la fotografía. La aparición de las placas secas de gelatinobromuro y la creación de una importante industria fotográfica fue la excusa que muchos amantes de la fotografía necesitaron para lanzarse a la creación de sus propias obras. De hecho, la Navarra del primer tercio del siglo XX contaba con una pléyade de fotógrafos profesionales y un incipiente grupo de fotógrafos aficionados que colaboraba asiduamente con diversas entidades y asociaciones culturales.

El Fondo Fotográfico

En 2015, Manuel Oficialdegui Recarte, sobrino nieto de Alberto Oficialdegui, entregó en donación al Archivo de Navarra el singular conjunto fotográfico de su tío, formado por 99 placas de vidrio, para garantizar su adecuada conservación y difusión. A esto se unieron otras diez fotografías que poco antes había depositado el investigador Juan José Ojer Amatriain.

La mayor parte de las fotografías conservadas son placas de vidrio en negativo, algunas positivas, de formato 10 x 15 y emulsión de gelatinobromuro. Algunos de los temas más habituales en la producción fotográfica de Alberto Oficialdegui fueron los distintos lugares de la geografía navarra por los que transcurrió su vida, los tradicionales medios de transporte que plasmó en contraste con los primeros vehículos a motor, la mirada casi etnográfica hacia el componente festivo de su Artajona natal o el importante papel atribuido a la enseñanza en el ámbito de las escuelas rurales. También mostró una predilección especial por el género del retrato, y supo plasmar con su cámara la esencia de los distintos tipos humanos que formaban parte de su universo particular: costureras, maestras, músicos, familiares y vecinos en las más diversas actitudes de la vida cotidiana. Todo el conjunto muestra con gran realismo escenas inéditas de una Navarra que se presenta hoy lejana y desconocida.

Las imágenes expuestas

Las fotografías seleccionadas para esta exposición han sido las siguientes: Retrato de Alberto Oficialdegui Núñez; Excursión a La Charreca, Izcue; Excursión a la Peña de Etxauri, Ibero; Autobús Pamplona – Lerín; Abrevadero con caballerías; Escuelas de Unzué; Escuelas de Ibero; Baile en la calle Hospital de Artajona; Vaquillas en la plaza de los Fueros de Artajona; Boda en Casa Castiella de Etxauri; Banda de música de Etxauri; Grupo de costureras de Artajona; Retrato de joven pintora; Maestras en las escuelas de Unzué; Mujeres con estola en las escuelas de Unzué.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante los meses de junio, julio y agosto en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Horario:

De lunes a viernes, de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles, de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos, de 11:00 h. a 14:00 h.

(Para más información: Portal de Cultura Navarra)

85º ANIVERSARIO DE LA NUEVA SEDE DEL TEATRO GAYARRE (1932)

El 3 de mayo de 1932 reabría sus puertas el Teatro Gayarre en un edificio de nueva planta construido en su actual emplazamiento al inicio de la avenida Carlos III. Sustituía al edificio originario que pocos meses antes había sido demolido con ocasión de las obras de construcción de dicha avenida, convertida en uno de los principales ejes viarios de la ciudad.

Cuando se cumplen 85 años de aquella reapertura, el Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición del mes de mayo a recordar esa inauguración con la exhibición de ocho documentos y fotografías que reflejan las principales vicisitudes del Teatro Gayarre y de sus distintas sedes.

La Casa de Comedias

Las primeras noticias que se tienen sobre la existencia de un teatro en Pamplona datan del siglo XVII. Para esa época el teatro en España había adquirido un carácter comercial, que derivó en la organización de casas de comedias, en la realización de espectáculos y en la profesionalización de los comediantes como actores. Esta influencia se dejó notar en el reino de Navarra a través de compañías profesionales que acudían a distintos puntos a representar autos y comedias en fechas señaladas.

En el caso concreto de Pamplona, el actual callejero guarda recuerdo de aquel primer teatro, conocido como Casa de las Comedias, que se situaba en la confluencia de las calles Lindachiquía y Comedias coincidiendo con los actuales números 12, 14 y 16 de la calle Comedias. Durante los siglos modernos la Casa de Comedias acogió la representación de todo tipo de obras, desde los clásicos del siglo de oro hasta espectáculos musicales de diverso contenido. En el marco de la crisis general sufrida por el teatro a finales de la Edad Moderna, el reformismo ilustrado intentó aliviar a los empresarios teatrales de la carga de tener que ceder palcos gratuitos y de la doble censura que a veces ejercían las autoridades eclesiásticas a obras que ya habían obtenido licencia de la autoridad civil.

La micromuestra se abre precisamente con una real orden de 1800 comunicada al virrey por el ministro de Carlos IV Mariano Luis de Urquijo que, en un intento de promocionar la actividad teatral bajo criterios ilustrados, disponía se restringiese la carga económica que para los empresarios teatrales suponía tener que ceder gratuitamente palcos en las representaciones a las autoridades.

Preguntado el ayuntamiento pamplonés sobre las autoridades que disponían de palco gratuito en la Casa de Comedias, éste respondió en un oficio, que también se expone al público, que había nada menos que 7 palcos gratis: uno para los señores virreyes, otro para los ministros de los Tribunales Reales, otro para la Diputación del Reyno, otro para los Canónigos de la Santa Iglesia, otro para el Ayuntamiento, otro para los Consultores de la Ciudad y el séptimo para la familia del Regidor.

El Teatro Principal

Avanzado el siglo XIX, la antigua Casa de las Comedias dio paso al nuevo Teatro Principal de Pamplona, que abrió sus puertas en 1841 en un edificio situado en la entonces Plaza de la Constitución (actual Plaza del Castillo), que en 1903 sería renombrado como Teatro Gayarre en honor al ilustre tenor roncalés Julián Gayarre.
El carácter señero del edificio, obra del arquitecto Pedro María de Ugartemendía, con su imponente fachada de seis columnas jónicas diseñada por José de Nagusia, así como su propia situación cerrando la Plaza del Castillo por su lado sur, convirtieron a esta primera sede del Teatro Gayarre en uno de los edificios más característicos de Pamplona, como prueban las múltiples postales antiguas de la colección de Miguel Echagüe, en las que aparece reflejado el edificio, tres de las cuales se exhiben en esta oportunidad.

El nuevo Teatro Gayarre

En 1931, la necesidad de abrir la nueva avenida Carlos III como eje viario de conexión entre el casco antiguo y el Segundo Ensanche, llevó a derribar este primer edificio del Teatro Gayarre y a construirle una nueva sede en un solar cercano de la propia avenida Carlos III. Sin embargo, la significación que había alcanzado el antiguo edificio del teatro convenció al ayuntamiento de Pamplona de conservar su fachada. De este modo, el elemento más visible del antiguo edificio fue desmontado piedra a piedra para ser reconstruido en el nuevo edificio que, obra de José Yárnoz, mantiene por lo tanto entre otros elementos las seis columnas jónicas de la antigua fachada. Sin embargo, no todos los elementos se reconstruyeron y, por ejemplo, el frontón original no se incorporó a la fábrica construida en la Avenida Carlos III.

Varias fotografías procedentes del fondo “Diputación Foral y Provincial de Navarra” completan la microexposición mostrando el interior y exterior del Teatro Gayarre al poco tiempo de su inauguración. Las imágenes permiten comprobar que si bien la fachada se conserva prácticamente igual, el interior muestra una decoración completamente diferente a la actual. En concreto, las fotografías atestiguan el diseño original del escenario y del patio de butacas, que se realizaron en un novedoso estilo Art Déco, de gran influencia en ese momento en las artes decorativas. De hecho, el diseño de los interiores incluye elementos de formas geométricas y líneas ornamentales características de este estilo, que se perdieron irremediablemente después de las reformas realizadas en la década de 1950 que transformaron la decoración y dieron su aspecto actual al teatro.

Esta microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de mayo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del Portal Web del Gobierno de Navarra)

RESTABLECIMIENTO DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS ESPAÑA-MÉXICO

México en el mundoEn 1977 José López Portillo, presidente de México, incluyó dentro de su viaje oficial a España una visita a Navarra para conocer la tierra de sus antepasados, originarios de Caparroso. Cuando se cumple el cuadragésimo aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre España y México, el Archivo Real y General de Navarra dedica a esta visita oficial su microexposición del mes de marzo.

El exilio republicano navarro en México y las relaciones hispano-mexicanas

México había sido uno de los países que había prestado más apoyo al gobierno constitucional de la II República durante la Guerra Civil. Acabada la contienda, el presidente mexicano Lázaro Cárdenas ofreció asilo a miles de exiliados republicanos españoles, así como al propio gobierno de la II República Española. De este modo, México fue el destino de varios republicanos navarros como Javier Domezáin, quién durante la II República había ocupado los cargos de diputado foral y de alcalde de Artajona, además de secretario particular de Mariano Ansó, quien fuera alcalde republicano de Pamplona y ministro de Justicia.

Lázaro Cárdenas, además, se negó a reconocer legitimidad al gobierno de la dictadura de Franco, en una posición que sería mantenida como política de estado por todos los presidentes mexicanos hasta 1977. De hecho, en un principio, el gobierno republicano se instaló en Ciudad de México, hasta que una vez acabada la II Guerra Mundial se trasladó a París por su cercanía con España. La negativa al reconocimiento del régimen de Franco por parte de la diplomacia mexicana fue especialmente significativa, dados los estrechos lazos que España había mantenido con este país.

En 1977, en el marco del proceso de transición a la democracia, y previa consulta con el gobierno de la II República en el exilio, el gobierno mexicano del presidente José López Portillo accedió al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. Concretamente el 28 de marzo de 1977, a través de un canje de notas celebrado en el Hotel George V de París, México y España restablecieron relaciones diplomáticas tras 38 años de ruptura diplomática, entre los que eran en ese momento los países con mayor número de hispanohablantes.

La micromuestra se abre con dos documentos del fondo documental Rufino García Larrache, custodiado en el Archivo de Navarra, que ilustran la relación del exilio republicano navarro con México. En concreto, se expone una carta fechada en 1945 en Ciudad de México dirigida a Diego Martínez Barrio, presidente de la II República Española en el exilio, por la llamada Comisión Pro-Navarra. Esta comisión había sido creada precisamente en México por exiliados republicanos navarros y estaba presidida por Javier Domezáin. En la carta, la Comisión informaba a Martínez Barrio de la creación del organismo denominado Consejo de Navarra para que hiciera las veces de Diputación de Navarra en el exilio. El contenido del documento refleja el ambiente de relativo optimismo que existía en el exilio republicano hacia 1945 al creer que la finalización de la II Guerra Mundial llevaría aparejada también la caída de la dictadura en España.

El viaje del presidente de México a Navarra

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre España y México de 1977 tuvo como broche final el viaje oficial efectuado por el jefe de gobierno español, Adolfo Suárez, a México en el mes de abril y el realizado por el presidente mexicano José López Portillo a España en octubre. Navarra tuvo especial protagonismo en esta visita del mandatario mexicano a consecuencia de que los orígenes familiares de López Portillo estaban en Caparroso, lugar del que había partido en el siglo XVI rumbo a Nueva España un antepasado suyo. De este modo, junto a Madrid, Barcelona, Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria, en el programa de la visita oficial del presidente mexicano fueron también incluidas Pamplona y, especialmente, Caparroso.

En Pamplona, a donde llegó el 15 de octubre, José López Portillo fue distinguido con la Medalla de Oro de Navarra, cuyo acuerdo de concesión se expone al público junto con el programa de la visita.

La delegación mexicana correspondió al vicepresidente de la Diputación, Amadeo Marco, imponiéndole la Orden del Águila Azteca, la más importante de las condecoraciones mexicanas. El mismo día 15 López Portillo se trasladó a Caparroso donde recibió el título de alcalde honorario de la localidad en una multitudinaria celebración de la que da cuenta la prensa de la época, un ejemplar de la cual se expone también al público para completar la micromuestra.

En Caparroso el presidente fue agasajado con una comida oficial en la que se invitó a 200 comensales, y además se compraron 70 conejos para hacer calderetes populares y 4.000 bocadillos. Las raíces navarras y particularmente caparrosinas eran tan profundas para López Portillo que, poco antes, cuando en 1976 tomó posesión de la presidencia de la República, llegó a invitar a una delegación de Caparroso encabezada por su alcalde, que asistió a Ciudad de México al igual que hicieron otros mandatarios internacionales.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de marzo en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del portal web del Gobierno de Navarra)

QUINTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE LA REINA CATALINA DE FOIX

7 febrero 2017 1 comentario
Acta de coronación de Catalina de Foix y Juan III de Albret

Acta de coronación de Catalina de Foix y Juan III de Albret

El 12 de febrero de 1517 fallecía en Mont de Marsán (Francia), al otro lado de los Pirineos, Catalina I de Foix, la última reina privativa de Navarra. Moría apenas unos meses después de que lo hiciera su esposo, Juan III de Albret, en la localidad bearnesa de Monein (Bearne). Alejados de su reino pero a resguardo en sus señoríos patrimoniales franceses, ambos fueron enterrados en la catedral de Lescar junto con otros miembros de su linaje. Cuando se cumple el quinto centenario de la muerte de Catalina de Foix, el Archivo Real y General de Navarra dedica a este aniversario su microexposición del mes de febrero, dentro del ciclo Conmemoraciones, con la exhibición de cuatro significativos documentos estrechamente vinculados a la reina.

La reina Catalina de Foix

Catalina había nacido en 1468 del matrimonio entre Gastón de Foix, hijo de la reina Leonor y heredero por tanto del trono navarro, y de Magdalena de Francia, hermana del monarca francés. Era bisnieta de la reina Blanca de Navarra y de Juan II de Aragón y última representante de la estirpe de soberanos navarros de dinastías francesas que hundía sus raíces en el siglo XIII, representados por dinastías como Champaña, Capeto, Evreux, Foix y Albret.

La temprana muerte en 1483 de su hermano Francisco, primogénito del matrimonio de sus padres, que había subido al trono navarro como Francisco I en 1479, convirtió a Catalina en reina de Navarra con tan sólo 15 años. Esa minoría de edad determinó que durante la primera parte de su reinado su madre, Magdalena, ejerciera la regencia, tal y como había hecho también con su otro hijo, el también menor de edad Francisco I.

La microexposición se abre precisamente con un interesante pergamino que contiene un mandato de Leonor I, datado en 1468, referente a una concesión a favor de Luis Enríquez de Lacarra, que había otorgado su padre Juan II años antes. La singularidad del pergamino reside en que posteriormente sería utilizado primero por Magdalena de Francia, como regente de su hijo Francisco, y después por su hija Catalina, como reina, para confirmar dicha concesión. Por ello, el pergamino contiene en realidad tres documentos distintos en cada uno de los cuales figuran a la finalización del respectivo texto las firmas autógrafas de las tres mujeres que ejercieron sucesivamente el poder político en Navarra: Leonor, Magdalena y Catalina.

La coronación de los reyes

Un año después de subir al trono, Catalina fue desposada con Juan, hijo del señor de Albret. A pesar de haber recibido la corona en edad tan joven, pasaron muchos años hasta que la pareja real pudo pisar su propio reino. Su alejamiento de Navarra venía determinado por la complicada situación en que se encontraba el reino, sumido en las luchas entre los dos bandos irreconciliables de agramonteses y beaumonteses. Después de nueve largos años de reinado desde la distancia, a finales de 1493, Juan III y Catalina I pudieron finalmente cruzar los Pirineos y adentrarse por primera vez en sus dominios peninsulares. Ello fue posible gracias a las arduas negociaciones que realizaron sus tíos, los Reyes Católicos, para alcanzar una tregua en la lucha nobiliaria que logró apaciguar a los beaumonteses.

Unos días después, Juan y Catalina pudieron entrar a Pamplona para ser coronados como reyes de Navarra. La fastuosa ceremonia de coronación tuvo lugar un 12 de enero de 1494 en la catedral de Pamplona. Los monarcas juraron los fueros y fueron ungidos y coronados delante de su pueblo, representado por los más altos dignatarios eclesiásticos, la nobleza y los procuradores de las buenas villas, y en presencia de los embajadores de Castilla y de Francia, cuya sola presencia garantizó la culminación del evento. De aquel solemne acontecimiento, la última de las coronaciones celebradas en el reino, el Archivo de Navarra conserva una copia del acta que se expone también en la micromuestra y en la que destacan los nombres de los reyes escritos con una letra de mayor tamaño que la del resto del texto.

El hostal de la reina

Son conocidos los gastos de Catalina de Foix, como cualquier reina de su época, en su hostal, es decir, el conjunto de servicios de palacio destinados a la reina, tales como alimentación o ropa. La microexposición se completa con otros dos documentos otorgados por la reina, en los que se aprecia su firma, relativos a este tipo de gastos de palacio. Es de destacar que los dos documentos están fechados en Pamplona, siendo más que probable que fueran redactados precisamente en el propio Palacio Real de Pamplona, residencia en la capital navarra de la reina hasta que en el verano de 1512 huyó a sus posesiones al otro lado de los Pirineos al producirse la invasión de Navarra por las tropas del Duque de Alba.

Hoy en día, quinientos años después, el que fuera Palacio Real y morada de los últimos reyes privativos de Navarra, alberga la sede del Archivo de Navarra y custodia estos dos documentos, precisamente en el lugar en el que fueron escritos hace más de cinco siglos.

La microexposición “Fallecimiento de Catalina de Foix (1517)”, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de febrero en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Horarios de visita:

De lunes a viernes de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del Portal web del Gobierno de Navarra)

EL MONUMENTO A LA CANCIÓN DE ROLDÁN DE IBAÑETA

Monumento Conmemorativo de la Canción de Rolando. Proyecto de ConsolidaciónEn el Alto de Ibañeta, muy cerca de las ruinas de la antigua ermita, se alzó durante varios años un monumento muy distinto al que contemplamos hoy en día. Estaba dedicado a la Canción de Roldán y había sido levantado en 1934 a instancias de la Diputación Foral de Navarra. Apenas tres años después, un 25 de enero de 1937, un terrible temporal lo destruyó. Cuando se cumplen 80 años de esta destrucción, el Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición de enero al Monumento a la Canción de Roldán de Ibañeta (1934-1937).

El monumento fue promovido por la Diputación Foral y Provincial de Navarra a través del Consejo de Cultura de Navarra, en el marco de la conmemoración del centenario del descubrimiento, en 1834 en la Universidad de Oxford, del manuscrito más antiguo conocido sobre la Canción de Roldán, el gran poema épico medieval sobre la legendaria batalla de Roncesvalles. La Diputación encargó el proyecto al prestigioso artista Victoriano Juaristi Sagarzazu, que para su ejecución contó con la colaboración del escultor villavés José María Íñigo y del campanero Vidal Erice.

Lauda de bronceEl monumento estaba constituido por un gran arco de piedra coronado por la figura de un águila imperial y sostenido en dos podios decorados con sendas estelas discoideas. Bajo el arco se asentaba un altar con una lauda de bronce con un bajorrelieve antropomorfo de Roldán. Colgando de la clave central del arco pendía sobre el altar una campana de bronce (la llamada campana de la paz) que evocaba a aquella otra de la antigua ermita de San Salvador de Ibañeta que en tiempos medievales orientaba en la noche y en los días de niebla a los peregrinos que se dirigían a Santiago por los pasos pirenaicos. Aunque en su momento recibió el nombre de Monumento a la Paz de los Pirineos, su propia concepción como parte de las iniciativas de conmemoración del descubrimiento del manuscrito de Oxford y el protagonismo escultórico del bajorrelieve antropomorfo de Roldán, hizo que fuera denominado también como Monumento a la Canción de Roldán o simplemente Monumento a Roldán.

La conmemoración de 1934

En 1934, con motivo del mencionado centenario del descubrimiento del manuscrito más antiguo de la Canción de Roldán se celebraron varios actos conmemorativos en Navarra. La microexposición se abre precisamente con un ejemplar del programa de aquellas festividades celebradas el 1 de septiembre en Pamplona y el 2 de septiembre en Roncesvalles, Valcarlos y Burguete, en las que participó el Orfeón Pamplonés con la actuación del organista Miguel Echeveste y del violinista José Antonio de Huarte, además de La Pamplonesa.

La inauguración del monumento fue uno de los actos más relevantes de la conmemoración. Al acto de “descubrimiento” del monumento acudió la Diputación de Navarra y representantes de corporaciones universitarias y estatales de España, Francia e Inglaterra. Del eco internacional de aquellos fastos da cuenta la vistosa credencial con la que la Universidad de Oxford envió a su representante en los festejos y que también se exhibe en la muestra. También tuvo una importante repercusión en la prensa francesa coetánea la excavación que se realizó cerca de la antigua ermita, en la que se hallaron 12 cuerpos y varias monedas de los siglos X-XI.

La destrucción del monumento

Gracias a la documentación que custodia el Archivo Real y General de Navarra, ahora se ha podido confirmar que la fecha de destrucción del monumento fue 1937 y no 1936 como hasta ahora se sostenía. Concretamente, el 25 de enero de 1937, algo más de dos años después de su inauguración, una fuerte tormenta que azotó el Pirineo navarro derribó el arco del monumento. Llegada la noticia a conocimiento del delegado provincial de Bellas Artes en Navarra, Onofre Larumbe, solicitó a la Diputación Foral que procediese a la reconstrucción del monumento antes de que su pérdida fuera irreversible. La corporación atendió la petición y encargó a Manuel Ruiz de la Torre, arquitecto provincial, la redacción de un proyecto de reconstrucción que, junto con la solicitud, también se exhibe en esta exposición. De este modo, el monumento fue reconstruido y se erigió de nuevo en 1938. Sin embargo, las inclemencias del tiempo volvieron a derrumbarlo pocos años después, sin que se procediese a una nueva reconstrucción, quedando hoy en día visibles en Ibañeta sólo algunos sillares.

Años después, la Diputación Foral de Navarra volvió a impulsar el acondicionamiento del Alto de Ibañeta. Primero con la restauración de la ermita de San Salvador, obra del arquitecto José Yárnoz, que fue inaugurada el 25 de julio de 1965, día de Santiago, y segundo con la construcción de un nuevo monumento a Roldán, que no pudo levantarse hasta 1967 bajo diseño de Cándido Ayestarán, responsable de la Dirección de Arquitectura de la Diputación Foral de Navarra. Este Monumento a Roldán, que ha tenido una mejor vida, es un monolito que recuerda el sitio en el que habría tenido lugar la legendaria Batalla de Roncesvalles (año 778) en la que, según la tradición literaria medieval, habrían encontrado la muerte Roldán y los otros once pares de Francia.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de enero en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra.

Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia en el Portal web del Gobierno de Navarra)

CENTENARIO DE LA MUERTE DEL ARQUITECTO FLORENCIO ANSOLEAGA

Fachada del antiguo Archivo General de NavarraCon motivo del centenario de la muerte del arquitecto Florencio Ansoleaga, el Archivo de Navarra dedicará la microexposición del mes de diciembre a recordar su figura y legado. Su nombre está vinculado al Archivo de Navarra por haber sido autor del diseño del edificio que acogió su sede durante más de un siglo de su existencia, entre 1898 y 2004, y que todavía se yergue tras los jardines del Palacio de Navarra, en la Avenida de San Ignacio.

Arquitecto provincial

El desempeño por Florencio Ansoleaga de múltiples cargos en la administración provincial, así como su participación en la vida cultural de la Navarra de fines de siglo XIX y principios del XX, ha hecho que el Archivo de Navarra conserve múltiples documentos sobre su trayectoria profesional.

En primer lugar, la microexposición muestra la notificación de su nombramiento en 1877 como arquitecto provincial por la Diputación Foral y Provincial de Navarra. A la notificación acompañaba otro documento, que también se expone, en el que se detallan las obligaciones que conllevaba el cargo de arquitecto provincial, subrayando como función más característica la redacción de los proyectos para edificios provinciales o, en su caso, de los pliegos de condiciones necesarios.

Como arquitecto provincial también le correspondía proponer las mejoras necesarias para la conservación y reforma de los edificios públicos. Como ejemplo de ello, la microexposición alberga también un interesante ejemplo de publicidad comercial del siglo XIX. Se trata de un curioso catálogo en lengua inglesa de molinos de viento elevadores de agua, que la empresa británica John Warner & Sons le remitió en 1880 en el marco de las gestiones para la propuesta de adquisición de un molino con el que elevar agua de pozo en el antiguo Hospital Civil de Pamplona, situado en la actual sede del Museo de Navarra.

Sin embargo, de todas las obras que realizó como arquitecto provincial, la más destacada fue el proyecto de Museo y Archivo Provincial, firmado en 1887 y concebido como un edificio independiente en el jardín del Palacio de Navarra.

Florencio Ansoleaga siguió en esta obra un estilo ecléctico y al mismo tiempo inspirado en la arquitectura clasicista, al que incorporó un programa iconográfico dedicado a la historia de Navarra. Dicho proyecto, del que se expone el alzado de la fachada, sería ejecutado pocos años después, con algunas modificaciones y con su destino ya reservado exclusivamente para Archivo de Navarra, institución de la que fue sede entre 1898 y 2004.

Florencio Ansoleaga

Florencio Ansoleaga y Elizondo nació en Pamplona en 1846. Siguió la estela profesional de su padre y cursó estudios de arquitectura. Fue nombrado arquitecto provincial y arquitecto diocesano. Demostró su interés por las cuestiones históricas, artísticas y arqueológicas en el seno de la Asociación Éuskara de Navarra y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que fue académico correspondiente desde 1877. Así mismo, ejerció la vicepresidencia de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, desde la que promovió en 1910 la instalación de un primer museo navarro de arqueología en la sede de la antigua Cámara de Comptos.

A raíz de su nombramiento como arquitecto provincial recorrió Navarra como responsable de las obras promovidas por la Diputación. También trabajó para el Ayuntamiento de Pamplona y fue arquitecto diocesano. En este último ámbito realizó sus obras más conocidas en Pamplona, especialmente los conventos de nueva planta que construyó, como el de las Siervas de María, el de las Hermanitas de los Pobres o el colegio de las Ursulinas, la restauración de los atrios de San Nicolás y San Saturnino y las fachadas de las iglesias de San Agustín y San Lorenzo.

El 21 de diciembre de 1916 fallecía después de una vida dedicada a la arquitectura, a la restauración de edificios históricos y a la investigación.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de diciembre en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra. Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del Portal web del Gobierno de Navarra)

180º ANIVERSARIO DEL ARCHIVO DE NAVARRA

Archivo Real y General de NavarraEl Archivo de Navarra cumple 180 años desde su nacimiento en 1836. Un aniversario que ha querido recordar dedicando a dicha efeméride su microexposición del mes de noviembre. El centro exhibirá para ello varios documentos relacionados con esos 180 años de historia.

Archivo de la Diputación Provincial: un archivo de archivos

El origen del Archivo de Navarra se sitúa en 1836, en el contexto de la Primera Guerra Carlista y del restablecimiento de la Constitución de Cádiz. Su nacimiento fue consecuencia directa de la supresión de las instituciones de gobierno y administración del reino de Navarra. Se creó como archivo de la recién creada Diputación Provincial, pero con una nota distintiva: con objeto de salvaguardar los importantes documentos conservados de la historia de Navarra, distintas disposiciones pusieron al archivo de la Cámara de Comptos bajo la custodia de la Diputación Provincial. A esto se suma que la Diputación ya conservaba el archivo de las antiguas Cortes y Diputación del Reino y que el archivo de la extinguida Cámara de Comptos contenía el primitivo archivo real de la monarquía navarra. En esa reunión de archivos se encuentra por tanto el origen del Archivo de Navarra. Precisamente esa condición de “archivo de archivos” que posee justifica las distintas denominaciones que ha recibido la institución durante toda su trayectoria. Desde “Archivo de Comptos”, como se le denominaba en alusión al fondo custodiado más significativo, a las de “Archivo Provincial” o “Archivo de Navarra” o la más conocida y popularizada de “Archivo General de Navarra”. Hoy su nombre oficial es “Archivo Real y General de Navarra”, denominación que hunde sus raíces en el primer tercio del siglo XX y que recoge con mayor propiedad que el resto el carácter dual y variado de los fondos custodiados.

La microexposición que ahora se inaugura se abre con el acta del pleno de la Diputación Provincial correspondiente a la sesión del 23 de diciembre de 1836, acta en la que se recoge que dos diputados de la corporación daban cuenta de haber recibido de manos de Miguel José de Borda, ministro jubilado de la extinguida Cámara de Comptos, las llaves del archivo de la suprimida institución.

180 años de crecimiento

Durante estos 180 años de historia, el Archivo de Navarra no ha parado de crecer en todos ámbitos que le caracterizan. Desde el punto de vista de los fondos documentales custodiados, estos se han incrementado desde los dos fondos iniciales –los ya mencionados del Reino y Comptos– a los 450 fondos y colecciones que custodia actualmente. Fondos que son de carácter administrativo, judicial, notarial, eclesiástico, personal y familiar, entre otros. Las tipologías documentales también son muy amplias, como ocurre con los pergaminos más antiguos, la documentación en papel o los ejemplares de carácter figurativo y fotográfico de las centurias más recientes.

El cambio más reconocible en estos 180 años seguramente sea la modernización de sus instalaciones. Pocos años después de su nacimiento la Diputación Provincial se instaló en el Palacio de Navarra que había sido terminado en 1851, donde el Archivo de Navarra ocupó estancias en la segunda planta del edificio. Sin embargo, en unas décadas se hizo patente la necesidad de habilitarle una nueva sede. Por ese motivo, se encargó al arquitecto Florencio Ansoleaga un primer proyecto de edificio que redactó en 1887 y al que corresponde el alzado de la fachada que integra también la microexposición.

Dicho proyecto, con algunas modificaciones, se acabaría materializando en la construcción del edificio de los jardines del Palacio de Navarra, que albergó la sede del Archivo durante más de un siglo, desde 1898 hasta 2004. En esta última fecha, como es sabido, el Archivo de Navarra se trasladó a su actual sede en el Palacio Real de Pamplona, una vez Rafael Moneo hubo finalizado la profunda y acertada rehabilitación del edificio.

Una renovada carta de servicios

La transformación también ha sido muy acusada en lo relativo a los servicios ofrecidos. El Archivo de Navarra no se abrió a la consulta pública hasta el año 1881, todavía con unas condiciones de acceso muy restrictivas. Las novedades más sustanciales en cuanto a los servicios técnicos se produjeron a mediados del siglo XX con José Ramón Castro, durante cuya dirección se habilitó una nueva Sala de Consulta en el antiguo archivo y se abrieron un laboratorio de restauración y un laboratorio de fotografía, servicios pioneros en su época y que todavía hoy siguen marcando la actividad del centro, si bien hoy en unas condiciones sustancialmente mejoradas.

Una de las señales más precisas para conocer el impacto del Archivo de Navarra entre la comunidad científica y el conjunto de la sociedad ha sido el incremento del número de investigadores y estudiosos. El hecho de custodiar fondos tan valiosos como el de la Cámara de Comptos hizo que el Archivo de Navarra atrajera desde muy pronto el interés de investigadores tanto nacionales como extranjeros. Como ejemplo, en la microexposición se exhibe una petición de 1886 formulada por el agente consular francés en Pamplona en la que se solicita autorización para que un alumno de la célebre École Nationale des Chartes de París pudiera consultar el Archivo.

Este interés investigador creció sustancialmente en décadas posteriores. Así lo atestiguan los datos contenidos en otro documento presente en la muestra, una estadística del mes de enero de 1949 que recoge 65 visitantes y refleja cómo los libros de fuegos medievales fueron el conjunto documental más consultado en dicho mes.

El Archivo en la actualidad

En la actualidad acuden una media de 550 investigadores mensuales a la sala de consulta y biblioteca. Estas cifras, que no paran de incrementarse año a año, revelan el interés creciente de los ciudadanos por el conocimiento de su historia, principalmente local y familiar.

Con objeto de mejorar la consulta y las facilidades de acceso, el pasado mes de septiembre el Archivo de Navarra amplió el horario de apertura de la Sala de consulta a las tardes de los miércoles. De este modo, en la actualidad los horarios de acceso son: lunes, martes, jueves y viernes de 8:30 a 14:30 y los miércoles de 8:30 a 18:00 h. La Biblioteca y Hemeroteca mantienen el horario de lunes a viernes, de 8:30 a 14:30 h. Precisamente el número de investigadores y de documentos consultados, tanto presencialmente como a través de la aplicación web Archivo Abierto, están batiendo récords y suponen para el Archivo de Navarra el principal motivo de orgullo.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de noviembre en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra. Los horarios de visita son:

De lunes a viernes: de 8:30 h. a 14:30 h. y de 17:00 h. a 20:00 h.

Miércoles: de 8:30 h. a 20:00 h.

Fines de semana y festivos: de 11:00 h. a 14:00 h.

(Noticia del Portal Web del Gobierno de Navarra)