La Fonoteca Navarra se Pone en Marcha con 29 Composiciones del Patrimonio Musical Navarro con Acceso Libre

La Dirección General de Cultura–Institución Príncipe de Viana y la Fundación Baluarte han presentado este jueves un proyecto que se ha iniciado con la grabación de 29 obras de destacados compositores e intérpretes navarros, del patrimonio musical de la Comunidad Foral de Navarra, a las que se podrá acceder libremente y de forma gratuita en la Fonoteca Navarra alojada en la web del Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra.

“Es uno de los trabajos con más proyección del panorama musical navarro actual, dirigido tanto a la recuperación, conservación y difusión del patrimonio musical, como a dar a conocer a sus principales compositores e intérpretes”, han comentado responsables del Servicio de Archivos y Patrimonio Documental.

En cuanto a legado musical y memoria, con la puesta a disposición de estas grabaciones, “se produce un importante salto cualitativo de enorme trascendencia para el conocimiento y la investigación de la música navarra”, han explicado. “Puede decirse que, por su envergadura y objetivos, el proyecto constituye un hito en la fonografía española”.

El primer repertorio de grabaciones ha sido presentado por el director general de Cultura Príncipe de Viana, Ignacio Apezteguía, el director del Servicio de Archivos y Patrimonio Documental, Joaquim Llansó, y la directora gerente de la Fundación Baluarte, María Antonia Rodríguez.

“Son obras de compositores navarros cuidadosamente seleccionadas, representativas de la extensa variedad de géneros y formas musicales existentes en Navarra entre el siglo XVII hasta la actualidad, abarcando desde obras corales barrocas hasta una composición sinfónica de nueva creación”, han comentado.

Las grabaciones se llevaron a cabo en Baluarte entre los días 14 y 25 de septiembre de 2020.

La Fonoteca Navarra

Las grabaciones están disponibles con acceso universal, libre y gratuito en la página web del Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra, bajo un apartado singular denominado Fonoteca Navarra. Cada obra dispone del correspondiente enlace, con reproducción en formato mp3 de alta calidad.

La información de la Fonoteca aparece en cuatro idiomas (castellano, euskera, inglés y francés). Su estructura responde a una organización por siglos y compositores, asignados conforme a las características de su obra.

Un índice general completa la información, al objeto facilitar la navegación entre los diferentes enlaces existentes y obtener una visión general del conjunto de grabaciones disponibles.

Finalmente, junto al enlace de la grabación y la fecha de ejecución, cada composición incluye información biográfica del autor, adaptada al contexto concreto de la creación de la obra, así como de los intérpretes participantes en la grabación.

Maridaje entre pasado y presente

El programa de grabaciones del patrimonio musical navarro se ha iniciado con una selección de veintinueve obras de dieciocho compositores navarros. Se trata de:  Bernardo de Peralta (fallecido en 1617), José de Cáseda (1660-1725), Simón de Araya (1676-1738), Fernando de Acuña (1690-1754), Andrés de Escaregui (1711-1773), Juan María Guelbenzu (1818-1886), Emilio Arrieta (1821-1894), Joaquín Gaztambide (1822-1870), Dámaso Zabalza (1835-1894), Felipe Gorriti (1839-1896), Buenaventura Íñiguez (1840-1902), Pablo Sarasate (1844-1908), Agustín Pérez Soriano (1846-1907), Joaquín Larregla (1865-1945), Emiliana de Zubeldía (1888-1987), Jesús García Leoz (1904-1953), Lorenzo Ondarra (1931-2012) y Koldo Pastor.

Las grabaciones han sido realizadas por destacados intérpretes, como Jorge Robaina y Rinaldo Zhok (piano), Andrea Jiménez (soprano) o Alicia Griffiths (arpa), e instituciones de la talla de la Orquesta Sinfónica de Navarra, dirigida por Manuel Hernández-Silva, El Orfeón Pamplonés, dirigido por Igor Ijurra, y la Coral de Cámara de Pamplona, dirigida por David Gálvez.

Grabaciones previstas en 2021

La Fundación Baluarte y el Archivo de Navarra han acordado la continuidad del programa de grabaciones de patrimonio musical navarro para 2021. De acuerdo con la programación prevista, la Orquesta Sinfónica de Navarra, dirigida por Jesús Echeverría, interpretará las obras El canto de Atenea de Teresa Catalán (estreno absoluto del encargo realizado a la compositora por la Fundación Baluarte), y Arravan. Fantasía para orquesta, de Jesús Echeverría.

Además, y de forma conjunta, la propia Orquesta Sinfónica de Navarra y El Orfeón Pamplonés interpretarán la obra Tripticum de Lorenzo Ondarra (1931-2012) y el Himno de Navarra, versión de Valentín Ruiz.

El programa incluye asimismo la grabación de seis tríos de cuerda de José Castel (1737-1807), a cargo de solistas de cuerda de la Orquesta Sinfónica de Navarra, y de composiciones de Emilio Arrieta (1821-1894), a cargo de los intérpretes Sonia de Munk, soprano, y Miguel Huertas, piano.

Impromptu para arpa, de Jesús García Leoz

125º Aniversario del Fallecimiento del Músico Navarro Felipe Gorriti

El Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición del mes de abril a exponer al público algunos de los documentos que conserva, relacionados con la figura del músico navarro Felipe Gorriti, cuando se cumple el 125 aniversario de su fallecimiento. En concreto, se exponen partituras manuscritas suyas como el Miserere ‘Viejo’ en Mi bemol Mayor y un Paso Doble.

La microexposición es una muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito, que permanecerá abierta en la galería baja del Archivo de Navarra, todos los días del mes de abril, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas.

Organista y compositor

En 1896 falleció en la localidad guipuzcoana de Tolosa Felipe Gorriti y Osambela, a los 56 años de edad. Su temprana muerte interrumpió una exitosa carrera musical en la que gozó de una acreditada fama como organista y compositor que, a la postre, le ha hecho ganar con el paso del tiempo un puesto entre el elenco de personalidades navarras con relevancia en el ámbito musical.

Nacido en Uharte Arakil en 1839, desde muy pequeño comenzó a adquirir conocimientos  musicales a través de su padre, quien ejercía como organista en su localidad natal. Completó su formación con estudios en Pamplona y Madrid, ciudad esta última en cuyo Real Conservatorio de Música fue alumno del maestro Hilarión Eslava, quien influyó decisivamente en su obra.

Finalizado sus estudios, y con apenas 20 años de edad, obtuvo en 1859 la plaza de maestro de capilla en Tafalla, que ocupó durante 8 años. En 1867 tomó parte, también, en el proceso selectivo organizado por el Ayuntamiento de Tolosa para cubrir la plaza de organista y maestro de capilla de la parroquia de Santa María. Fue el ganador y ocupó dicho puesto hasta el mismo día de su fallecimiento.

Después de su muerte, Felipe Gorriti recibió distintos homenajes que evidenciaron, así, la fama que había alcanzado. Tanto Pamplona como Uharte Arakil le dedicaron calles en su honor y, aunque inicialmente fue enterrado en Tolosa, varios años después su familia gestionó el traslado de sus restos al cementerio de su localidad natal, donde hoy en día reposan.

Su obra musical

La actividad como compositor de Felipe Gorriti se centró desde muy temprano en la música religiosa, por la que mostró siempre una especial predilección. En este ámbito obtuvo reconocimiento nacional e internacional. Fue galardonado en distintas ocasiones por la Sociedad Internacional de Organistas y Maestros de Capilla de París.

Su obra musical se conserva en varios archivos que, en gran parte, corresponden a las entidades en las que ejerció su profesión. El Archivo Real y General de Navarra conserva algunas de sus partituras que llegaron a través de la Diputación Foral y Provincial de Navarra.

Ejemplo de ello es la obra Miserere, también conocido como Miserere ‘Viejo’ en Mi bemol Mayor, que Gorriti compuso durante sus años de ejercicio en Tolosa. La partitura general de esta obra, que se expone al público en esta oportunidad, fue dedicada por el autor en 1882 a su amigo Carmelo Calvo, quien había sido uno de sus contrincantes en el proceso selectivo para la plaza de Tafalla, tal y como se aprecia en la dedicatoria manuscrita que contiene la partitura.

A su vez, muchos años después, en 1916 el mismo Carmelo Calvo procedió a entregar la partitura a la Diputación Foral y Provincial de Navarra, tal y como acredita la anotación manuscrita fechada en Montevideo y firmada de puño y letra por el propio donante. En cualquier caso, y aunque la música sacra ocupó la mayor parte de la actividad musical de Felipe Gorriti, esto no excluyó que también dedicase su actividad compositora a la música profana. En este sentido, se exhibe la partitura general, así como las partituras de las partes instrumentales de un Paso Doble, que aparece sin fecha, y que se custodia igualmente en el Archivo Real y General de Navarra.

El Camino de Santiago en el Archivo de Navarra

La consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola, inauguró el pasado viernes, 26 de marzo, en la cripta del Archivo Real y General de Navarra una exposición que lleva por título “Caminar a Santiago. Una mirada reflexiva”.

En el acto estuvieron presentes también Félix Segura, director del archivo, y Fermín Miranda, comisario de la exposición y profesor titular de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid. Este último realizó un recorrido por distintos aspectos vinculados a la historia de la vía jacobea, desde una perspectiva reflexiva y mediante una lectura universal de las peregrinaciones.

La muestra está formada por ocho paneles explicativos sobre distintos aspectos de temática jacobea, que comparten protagonismo con la presencia de documentos de archivo instalados en vitrinas. El recorrido expositivo aborda cuestiones como los caminos, los puentes, las ciudades, el arte, la asistencia, la penitencia, las devociones y el sepulcro.

La exposición permanecerá abierta hasta el 6 de junio en la cripta protogótica del Archivo Real y General de Navarra. El horario de visita es de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 h. todos los días de la semana, incluidos fines de semana y festivos. Una vez finalizada, comenzará su itinerancia por diversas casas de cultura de Navarra, con ocasión del Año Santo Jacobeo 2021, entre las que se encuentran Orreaga / Roncesvalles, Sangüesa / Zangoza, Estella-Lizarra, Los Arcos o Viana.

Paneles temáticos

El primero de los paneles, titulado “Se hace Camino al andar”, reflexiona sobre el protagonismo de las personas peregrinas en la construcción de sus itinerarios particulares, lo que dio lugar a una red de caminos cuyo objetivo común era alcanzar la Tumba del Apóstol. Una multiplicidad de vías que contrasta con nuestra actual visión de un Camino establecido por la tradición, con sus ramales oficiales.

El segundo panel, “De puente a puente…”, destaca la importancia de las infraestructuras para el desarrollo económico y comercial del Occidente europeo desde época medieval, lo que permitió a los peregrinos circular con comodidad en la consecución de sus etapas. Uno de los más notables ejemplos es el de Puente la Reina, símbolo indiscutible del Camino de Santiago.

El tercer panel, “Poblar, fabricar, mercadear”, recuerda la vinculación entre el despertar urbano del norte peninsular y el impulso de las peregrinaciones compostelanas, una de cuyas consecuencias fue la fundación de nuevos burgos y el asentamiento de nuevos pobladores, burgueses o francos, que dinamizaron el comercio y la economía.

El cuarto panel, “¿Arte para peregrinos?”, recorre el florecimiento del arte en las localidades situadas a la vera del Camino de Santiago, lo que permitió determinar el papel que pudieron desempeñar las peregrinaciones en ese desarrollo y en la atracción de los artistas más renombrados de su tiempo.

El quinto panel, “Dar posada al peregrino”, evoca la figura del usuario del camino, que recibía posada, cobijo y asistencia durante su viaje devocional, pero que compartía mesa y techo con otros viajeros no necesariamente peregrinos, pobres y “vagamundos”, para cuya acogida la Iglesia impulsó y mantuvo durante siglos una enorme red de instalaciones hospitalarias en todos los puntos del Occidente europeo.

El sexto panel, “Penitenciar y perdonar”, aborda la peregrinación como una herramienta para canalizar la penitencia y obtener la redención de los pecados, e incluso, como una forma de eludir ambas cuestiones por ciertos sectores de la sociedad que no dudaron en financiar con sus recursos peregrinaciones ajenas.

El séptimo panel, “Los otros santos en el Camino”, recuerda la existencia de otros santuarios situados a pie del Camino y de otras devociones vinculadas a la cuestión jacobea.

La exposición finaliza con interrogantes sobre el sepulcro de Santiago de Compostela. Ofrece las diferentes hipótesis que maneja la historiografía y remarca la atracción que durante siglos ha supuesto la Tumba del Apóstol, como germen e impulso de las peregrinaciones, al igual que ha ocurrido con otras tantas devociones de la cristiandad y de muchas otras religiones.

Documentos originales

La exposición se completa con una hilera de vitrinas que, bajo esa misma estructura temática, acogen un total de 32 documentos datados entre los siglos XI y XIX.

Entre los procedentes del Archivo Real y General de Navarra podrán contemplarse los fueros de Puente la Reina (1122), Sangüesa (1122) y San Saturnino de Pamplona (1129).

También se exponen documentos contables de Carlos III, el Becerro de Irache, el Cantar de Roncesvalles y dos compostelanas de finales del siglo XVIII, en las que se certifica la realización del Camino por dos peregrinos.

Además, se han solicitado en préstamo varios códices, libros y pergaminos a los archivos del Ayuntamiento de Estella, a la Catedral de Santa María de Pamplona, a la Colegiata de Santa María de Roncesvalles y a la Biblioteca de Navarra.

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)

Centenario de la Caja de Ahorros de Navarra (1921)

En 1921 la Diputación Foral y Provincial de Navarra aprobó la creación de una caja de ahorros que inicialmente recibió como denominación formal la de Caja de Ahorros Navarra, nombre al que luego se le añadiría una segunda preposición ‘de’ para pasar a ser la Caja de Ahorros de Navarra (CAN). La entidad se convertiría a lo largo del siglo XX en actor protagonista del desarrollo económico, social y cultural de Navarra. Por ello, al cumplirse en este año el centenario de la creación de esta entidad, el Archivo Real y General de Navarra (AGN) le dedica su microexposición del mes de marzo.

Durante el siglo XIX fueron varios los intentos oficiales destinados a estimular la creación en España de cajas de ahorros. Estas instituciones, ya asentadas en otros países europeos, respondían a un carácter mixto. Por un lado, operaban como entidades financieras de depósito y crédito de forma similar a los bancos, pero por otro compartían con las fundaciones el hecho de que sus fines no estaban presididos por el afán de lucro, sino por la consecución de fines benéficos o de interés general.

En este sentido, ya en fecha tan temprana como 1840 se atestigua una tentativa oficial de crear en Pamplona una caja de ahorros. Sin embargo, no sería hasta 1872 cuando el Ayuntamiento de Pamplona lograría materializar la creación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Pamplona (CAMP).

Además, desde el ámbito asociativo, los primeros años del siglo XX asistieron también al florecimiento en muchas localidades de Navarra de cajas rurales y cooperativas de crédito de marcada vocación local.

Sin embargo, el establecimiento en Navarra de una caja de ahorros con ámbito y vocación provinciales tendría que esperar hasta 1921. Sería en ese año cuando la Diputación creyó conveniente la creación de una entidad que pudiera actuar como institución colaboradora del Instituto Nacional de Previsión en la gestión del recién creado Retiro Obrero, el seguro de vejez sobre el que posteriormente se cimentaría el sistema de seguridad social en España. De este modo, la corporación foral procedió a aprobar el 29 de agosto de 1921 los estatutos de la entidad fijando su domicilio social en el propio Palacio de Navarra, sede de la Diputación.

Durante el transcurso del siglo XX la actividad y presencia de la Caja de Ahorros de Navarra en la vida económica, social y cultural de la provincia se intensificó sobre todo a través de las iniciativas y proyectos (colonias escolares, homenajes a la vejez, actividades culturales, etc.) que, con sustento en la referida naturaleza benéfica o fundacional de las cajas de ahorros, fueron conformando la denominada Obra Social.

En el año 2000 la CAN llevó a cabo la fusión con la CAMP fruto de la cual la entidad pasó a denominarse Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Navarra.

Posteriormente, y en el contexto de la crisis financiera desatada al finalizar la primera década del siglo XXI, la normativa regulatoria en materia de cajas de ahorros fue modificada para asegurar la separación entre la actividad financiera de las cajas y su carácter de entidades de finalidad social o benéfica. En este sentido, se estableció que sólo las cajas de muy pequeño volumen de negocio podrían seguir funcionando como entidades financieras, en tanto que el resto deberían traspasar su negocio a sociedades anónimas y transformarse en fundaciones bancarias dedicadas exclusivamente a la consecución de los fines de interés general, es decir, la gestión de las obras sociales. Por ello, el negocio bancario de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Navarra fue traspasado a la sociedad Banca Cívica, S. A., después fusionada con Caixabank, S. A. y en 2014 la caja se transformó definitivamente en la actual Fundación Bancaria Caja Navarra que, según sus estatutos, tiene como fines promover el progreso social, económico y cultural de Navarra gestionando, entre otros, los proyectos e iniciativas de la obra social de la entidad fundada en 1921.

Logotipo de la Caja de Ahorros de Navarra de 1950 aprox. (AGN,FIG_HERÁLDICA, N.124)

Más Cartografía e Iconografía Histórica en Archivo Abierto

El Archivo Real y General de Navarra ha publicado en el buscador web “Archivo Abierto” nuevos ejemplares de su colección de cartografía e iconografía histórica de Navarra integrado por 71 nuevas imágenes correspondientes a mapas, planos, estampas y carteles. De esta manera, se suman a una colección que alcanza los 975 documentos figurativos, todos ellos de consulta y descarga gratuita.

Los ejemplares ahora catalogados proceden de nuevos ingresos documentales recibidos en el último año y también de la identificación que se realiza durante las tareas de organización y ordenación ordinarias sobre los fondos documentales custodiados.

Su carácter de documentos figurativos los hace excepcionales en contraste con los más habituales documentos textuales de los archivos. Por ese motivo, el hallazgo e identificación de estos ejemplares da inicio a un proceso de restauración y digitalización para garantizar su conservación, seguida de una necesaria descripción que permite su recuperación a través de las búsquedas realizadas en las bases de datos. Su volcado en el buscador web Archivo Abierto ofrece por tanto un conjunto de documentos figurativos único que se encuentra en constante crecimiento.

Croquis del Palacio de Tafalla

Entre las nuevas incorporaciones de la colección de “Mapas y Planos” destaca un esquemático croquis del Palacio de Tafalla. Documento que ha sido localizado en un cuaderno de gastos por obras de la Cámara de Comptos de Navarra. Está datado entre 1417 y 1429 y pasa por ser el documento figurativo más antiguo de cuantos conserva el Archivo Real y General de Navarra.

En su extremo cronológico, se han incorporado unos planos realizados en los años 1920 y 1930 por la Dirección de Montes de la Diputación Foral y Provincial de Navarra sobre la riqueza forestal, la distribución del arbolado y la repoblación forestal de la provincia.

De este conjunto, destacan dos acuarelas sobre la explotación de la madera por extracción por cable y su transporte en almadías realizadas en 1946 por Pedro Lozano de Sotés por encargo de la Diputación.

Retratos y estampas

En el apartado de retratos y estampas se encuentran varios dibujos vinculados a la figura de José María de Huarte y Jáuregui, ex director del Archivo Real y General de Navarra, algunas estampas eclesiásticas de San Fermín, San Miguel de Aralar, Santiago el Mayor y la Coronación de Santa María la Real de Pamplona.

Desde el Archivo resaltan el valor del que califican “un interesante dibujo”, realizado en 1928 por el artista Leocadio Muro Urriza. Este trabajo representa la conocida miniatura de Carlos Príncipe de Viana cuyo original se custodia en un códice de la Biblioteca Nacional y está datado en 1480.

En esa representación el Príncipe de Viana aparece acompañado de su escudo heráldico formado por las armas de Aragón, Navarra-Evreux y Aragón-Castilla y León y rodeado de los emblemas de su dinastía.

Por último, del contenido que ahora se ha volcado merecen especial mención una serie de carteles procedentes de la asociación Los Amigos del Arte, así como un conjunto de diplomas académicos y honoríficos vinculados a la Familia Huarte y a la Familia Cayuela, cuyos fondos documentales también se custodian en el Archivo Real y General de Navarra.

Colección abierta y accesible

La colección de cartografía e iconografía histórica es única en su género debido a que está formada por documentos, en su mayoría manuscritos, de los que solamente se conoce un ejemplar y que fueron realizados entre los siglos XV y XX.

Por lo general las piezas proceden de antiguos expedientes, procesos judiciales y escrituras notariales, entre cuyas hojas se encontraban ocultos, así como de nuevos fondos documentales de reciente incorporación.

Estos documentos, gracias a su originalidad y a su carácter único, constituyen un testimonio excepcional para el estudio de la historia de Navarra y, en particular, de la historia local, dado que permiten conocer con sumo detalle la plasmación gráfica de inmuebles, fincas o caminos en muchos casos hoy desaparecidos. Todos los ejemplares que integran la colección de documentos figurativos del Archivo Real y General de Navarra han sido descritos, restaurados y digitalizados para ponerlos a disposición de los ciudadanos. Su publicación en el buscador web Archivo Abierto permite la consulta directa de las descripciones, así como la visualización de todas las imágenes y su descarga gratuita.

Mapa del Reino de Navarra

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)

Nuevas Ayudas para Archivos de Entidades Locales

El Departamento de Cultura y Deporte convoca subvenciones a entidades locales de Navarra para poner en funcionamiento y consolidar archivos locales con un importe total de 60.000 euros. El plazo de presentación de solicitudes finaliza el 22 de marzo. Así se recoge en la convocatoria publicada Boletín Oficial de Navarra, que está dirigida a localidades de menos de 15.000 habitantes

Mediante esta línea de ayudas, que se puso en marcha por primera vez el año 2017, se materializa la apuesta de la Dirección General de Cultura–Institución Príncipe de Viana por reforzar el apoyo a los municipios y agentes locales.

Las ayudas se concretan en dos aspectos: la elaboración de proyectos para dotarse de un sistema de archivo propio, y la ejecución de programas que, incluidos en un proyecto de sistema de archivo de una entidad local, contribuyan a la implantación y/o consolidación de un sistema de archivo propio.

Entre los programas subvencionables se incluyen la organización o reorganización de documentos; el mantenimiento de servicios de archivo propios o mancomunados y la atención a personas usuarias; la creación, actualización o mejora de inventarios o catálogos informatizados; adaptación de los instrumentos de descripción y clasificación de documentos; los estudios de evaluación documental; la restauración de documentos; las actividades de difusión cultural, así como la digitalización de documentos de archivo con fines de preservación de los originales.La cuantía de la subvención a conceder será la necesaria para financiar el 40% de los gastos del proyecto o programa que se presente (IVA incluido). La ayuda máxima a conceder por beneficiario será de 5.000 euros. En aquellos casos en los que las solicitudes correspondan a proyectos de aplicación sobre el patrimonio documental en riesgo, podrá aumentarse la cuantía de la subvención hasta el 60%, siempre que se justifique adecuadamente y no supere la ayuda máxima establecida.

Gastos subvencionables y excluidos

Se consideran gastos subvencionables, a los efectos previstos en esta convocatoria, aquellos que respondan a la naturaleza de la actividad subvencionada y se realicen dentro del año 2021. En ningún caso el coste de adquisición de los gastos subvencionables podrá ser superior al valor de mercado.

Quedan excluidos de los gastos subvencionables la investigación histórica sobre fondos de archivo; la transcripción de documentos; las obras de adecuación o mejora de locales de archivo o la adquisición de infraestructura (estanterías); la adquisición de equipamiento informático, aplicaciones informáticas o equipos de captura de imagen o reproducción de documentos, y la adquisición de cajas, carpetillas, etiquetas adhesivas, memorias USB/discos duros, sobres para fotografías o materiales de carácter similar.

33 entidades locales beneficiadas en la convocatoria 2020

33 entidades locales resultaron beneficiarias en la convocatoria de subvenciones para la puesta en funcionamiento y/o consolidación de un sistema de archivo propio en 2020, dirigidas a poblaciones de menos de 15.000 habitantes. La convocatoria, a la que se destinaron un total de 60.000 euros al igual que este año, fue resuelta por la Dirección General de Cultura del Gobierno de Navarra.

Las entidades beneficiarias del año pasado fueron: Abárzuza /Abartzuza, Allín / Allin, Amillano (concejo), Anue, Arakil, Aramendía (concejo), Arantza, Arbeiza (concejo), Artaza (concejo), Baquedano (concejo), Cadreita, Cárcar, Echávarri (concejo), Enériz / Eneritz, Etxauri, Eulz (concejo), Galdeano (concejo), Ibargoiti, Igantzi, Izurdiaga (concejo), Legarda, Leoz / Leotz, Lerate (concejo), Lerín, Lesaka, Liédena, Monreal / Elo, Muneta (concejo), Murchante, Muruzábal, Ujué / Uxue, Unzué / Untzue y Zubielqui (concejo).

(Noticia de Cultura Navarra)

50 Años de “Fontes Linguae Vasconum”

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha editado un monográfico de investigación sobre lengua vasca que recoge las ponencias del congreso internacional organizado en conmemoración de los 50 años de vida de la revista científica Fontes Linguae Vasconum: studia et documenta, cumplidos en 2019.

Además, se han realizado cambios en la gestión de la publicación, con el nombramiento de un nuevo consejo de redacción, más diverso e internacional, la inclusión en la base de datos científica Scopus y el proceso de implementación de la plataforma Open Journal Systems (OJS). A lo largo de su trayectoria, se ha convertido en una publicación  de referencia en lingüística vasca y se ha adaptado a los estándares académicos internacionales, ampliando la temática de estudio.

El libro fue presentado ayer por Ignacio Apezteguía, director general de Cultura–Institución Príncipe de Vana, y Ekaitz Santazilia, director de la revista, en el Archivo Real y General de Navarra.

Ignacio Apezteguía y Ekaitz Santazilia

El libro del aniversario

Como colofón de los actos conmemorativos del 50 aniversario celebrados a lo largo de 2019, se ha editado el libro Fontes Linguae Vasconun 50 urte: Ekarpen berriak euskararen ikerketari = Nuevas aportaciones al estudio de la lengua vasca. La publicación, dirigida por Ekaitz Santazilia, Dorota Krajewska, Eneko Zuloaga y Borja Ariztimuño, recoge las ponencias del congreso internacional, celebrado en marzo de 2019, titulado “FLV, 50 años. Nuevos métodos y tendencias en lingüística (vasca)”.

La obra da cuenta del estado actual de la investigación en lingüística y literatura vasca. Para ello, se ha contado con la participación de investigadores consagrados y noveles para desarrollar temas como la dialectología, la didáctica de la lengua, la filología, la gramática retórica, la tipología lingüística, la lingüística histórica, la traducción, la literatura, la onomástica y la sociolingüística.

La publicación se ha estructurado en 38 artículos, en euskera, castellano, inglés y francés, con contribuciones de investigadores que desarrollan su labor en el ámbito de la lingüística, filología y literatura vascas en diversas entidades, tanto del panorama nacional como internacional.

Dentro del ámbito nacional cabe citar la participación de investigadores de ocho universidades, entre las que se encuentra la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Deusto, Mondragon Unibertsitatea, la Universidad del País Vasco (Instituto de Ciencias de la Antigüedad, el grupo de investigación MHLI-ikerketa-taldea, HiTZ zentroa, Hizkuntzalaritza Teorikorako Taldea / Grupo de Lingúística Teórica),  la Escuela Universitaria de Magisterio Begoñako Andra Mari Irakasleen Unibertsitate Eskola, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de La Rioja y la Universidad de Barcelona. También colaboran miembros de UNILCO-espacio nómada y Soziolinguistika Klusterra, así como investigadores independientes y académicos numerarios de la Real Academia de la Lengua Vasca.

En el ámbito internacional, se ha contado con la colaboración de investigadores de la Université Lumière (Lyon 2), Université de Pau et des Pays de l’Adour, Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), IKER (Centre de recherche sur la langue et les textes basques), Université Bordeaux-Montaigne, University of Hawai‘i Mānoa y Sapporo University.

El volumen cuenta con una tirada de 300 ejemplares, que pueden adquirirse en la tienda de publicaciones del Gobierno de Navarra (C/ Navas de Tolosa, 21) y en librerías al precio de 15 euros.

Novedades de la revista

La revista presenta grandes novedades, entre las que cabe destacar la creación de un nuevo consejo de redacción, la indexación en bases de datos científicas y la implantación de la plataforma Open Journal System (OJS).

La publicación se ha adaptado a los estándares requeridos para las obras científicas, y goza de buena salud y de contribuciones de calidad. Es una de las revistas de referencia en lingüística vasca, atractiva para los investigadores en el campo. De este modo, con el objetivo de garantizar la calidad científica de las contribuciones se ha llevado a cabo la ampliación del consejo de redacción y se le ha dotado de un carácter más internacional. También se ha indexado en diferentes bases de datos científicas como Scopus.

Fontes Lingue Vasconum es la primera revista de lingüística vasca que consigue ser admitida en este índice y permite colocarla en una mejor posición en los rankings internacionales. Asimismo, se está trabajando para indexarla en otras bases científicas.

Además, se encuentra en proceso de implementación de la plataforma OJS, que permite una mayor difusión de contenidos, se adapta mejor a los estándares antes mencionados, se basa en la política Open Access del Gobierno de Navarra y permite mayor transparencia en el proceso editorial.

50 años de Fontes Linguae Vasconum

La revista Fontes Linguae Vasconum: studia et documenta comienza su andadura el 7 de julio de 1968. En esta fecha, el entonces director de la Institución Príncipe de Viana,  José Esteban Uranga visitó en su casa de Urdáin a José María Satrústegui, quien posteriormente fue también director.

Fruto de aquella conversación nació la publicación, así como la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, editada también por el Gobierno de Navarra y creada con el objetivo recoger estudios dedicados a describir el patrimonio etnográfico de Navarra.

Desde sus inicios, la revista da cabida a nuevas investigaciones en torno a la lengua vasca (studia) pero, con el objetivo de asegurar su futuro, también se plantea la necesidad de publicar textos vascos antiguos (documenta) en esta lengua. Con posterioridad, se ha abierto a otras ramas de la lingüística vasca, para atender a las necesidades de los nuevos investigadores.

A partir de la publicación del primer número en 1969, se ha adaptado a estándares académicos internacionales de la lingüística y a las modificaciones ligadas al formato, proceso de publicación y sistema de difusión de contenidos. La revista, a lo largo de medio siglo de vida, ha publicado 130 números y se ha convertido en una publicación referente en el ámbito científico —filológico, literario y lingüístico—.

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)

La Era de la Peste

La historia de la peste en la Comunidad Foral protagoniza la microexposición organizada para el mes de febrero por el Archivo Real y General de Navarra que, de esta manera, muestra al público algunos de los documentos que conserva sobre ella y que ha querido hacer coincidir con la pandemia provocada por el COVID-19.

La muestra ofrece la posibilidad de ver documentos que reflejan las consecuencias que tuvo la Peste Negra de 1348 y la virulencia de los posteriores brotes en distintas localidades de Navarra, durante los siglos XIV y XVI. También permite indagar sobre algunas de las medidas que se adoptaron para hacer frente a esta enfermedad, como los cordones sanitarios en época moderna, el enterramiento de apestados fallecidos o testimonios médicos sobre sus consecuencias.

Bajo el título “La Era de la Peste” se puede contemplar una muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito, que permanecerá abierta en la galería baja del Archivo de Navarra todos los días del mes de febrero de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

La Peste

La peste era una enfermedad fácil de contagiar y cuyo desenlace más habitual era la muerte. El bacilo causante de la infección, inoculado normalmente por la picadura de los parásitos, provocaba un gran bulto en cuello, sobacos e ingles y unas hemorragias subcutáneas que daban a los cadáveres el color oscuro que explica su sobrenombre de “muerte negra”.

También conocida como peste bubónica llegó a una Comunidad Foral superpoblada y hambrienta, a mediados de 1348. En un año causó una gran mortandad y redujo la población a la mitad.

De hecho, para la primera mitad del siglo XIV se ha calculado que el Reino de Navarra contaba con cerca de 40.000 hogares, su máximo pico demográfico, una cifra que no volvería a alcanzarse hasta finales del siglo XVIII. Una de las víctimas de esa primera gran pandemia fue la reina de Navarra, Juana II, cuya muerte se sitúa en París el 6 de octubre de 1349.

Después de esa primera gran pandemia de 1348, la población se podía haber recuperado si no hubiera sido porque la enfermedad resurgió periódicamente en sucesivos brotes. Desde entonces, su retorno periódico hizo que todas las generaciones, durante los siguientes cuatro siglos, vivieran la traumática experiencia de una epidemia.

De hecho, cuando el país comenzaba a recuperarse del impacto llegó una nueva oleada en 1362 y de nuevo otra en 1382. Los brotes llegaron a ser recurrentes cada diez años aproximadamente, pero más tarde se espaciaron hasta que en 1723 se la pudo dar por erradicada en Europa Occidental. La peste abrió así el camino a otras enfermedades epidémicas como el tifus, la viruela, el cólera, la gripe o el mismo coronavirus.

Medidas contra esta enfermedad

Durante ese largo periodo la enfermedad formó parte de la vida cotidiana. Los brotes provocaron el pánico de la población que, al principio, sólo podía implorar el perdón del cielo, porque creían que era un castigo por sus pecados.

A partir del siglo XVI se comenzaron a tomar medidas más efectivas. A falta de remedios médicos –los antibióticos y las vacunas no llegaron hasta mucho después– sólo pudieron servirse de rigurosas medidas sociales que en cierto modo recuerdan a las aplicadas hoy en día. Unas medidas que al principio se tomaron a nivel local y más tarde se aplicaron a nivel general para todo el reino.

Al declararse un brote, los que pudieron aplicaron el principio de “huir pronto, hacerlo lejos y volver tarde”. Los primeros en hacerlo solían ser los médicos y las autoridades. Es conocido, por ejemplo, que, durante la terrible peste de 1599, que dio origen al Voto de las Cinco Llagas, los primeros en escapar de la ciudad de Pamplona fueron el virrey y los Tribunales Reales, que se refugiaron en Olite y Tafalla respectivamente.

Sin embargo, el mecanismo de ensayo y error pronto mostró la eficacia de una serie de medidas que hoy se aplican. Las cuarentenas, que se realizaron en ermitas y chozas dispersas por el campo, y los confinamientos, que afectaron a casas, barrios, localidades e incluso a la totalidad de valles afectados, supusieron que, a mayor escala, se adoptaran limitaciones a la circulación de personas y bienes mediante cordones sanitarios. La acreditación de que los viajeros no vinieran de zonas apestadas fueron controladas desde el primer momento.

Boletín sanitario certificado

En la microexposición se exhibe un boletín sanitario certificando que acreditaba que dos vecinos de Zaragoza, que tenían previsto desplazarse a Tudela, gozaban de buena salud y no tenían síntomas de peste. Con el tiempo, también se pusieron en marcha medidas políticas como la colaboración sanitaria internacional, la creación de la enfermería para la asistencia médica masiva, la limpieza urbana o la desinfección sistemática de personas e inmuebles.

Sólo así la sociedad navarra, al igual que el resto de la europea, consiguió la ansiada victoria sobre la enfermedad. A partir de mediados del siglo XVII la Peste pasó a ser para los navarros sólo un motivo de alarma. Sin embargo, su recuerdo pervive en la memoria colectiva hasta hoy en día, como puede comprobarse en la huella que su terrible pasó ha dejado en la cultura, en el arte y en las tradiciones: fiestas, romerías, cofradías, imágenes y ermitas dedicadas a los santos protectores como San Roque y San Sebastián, y la omnipresencia de la muerte en la literatura y la pintura o en el mismo lenguaje, con expresiones como “echar pestes”, “temer más que a una peste” o simplemente “apestar”.

Recreación de las exequias del rey

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)