Jornadas de la III Semana Europea de la Mediación

El ministro de Justicia del Gobierno de España, Juan Carlos Campo, visitó ayer jueves Navarra, en donde participó en un encuentro con el Colegio de Abogados de Estella-Lizarra y clausuró las jornadas de la III Semana Europea de la Mediación.

Entre los temas abordados en ambos actos, destacó la apuesta del Ministerio por el Plan Justicia 2030, que recoge como objetivos y ejes estratégicos de consolidar los derechos y garantías de los ciudadanos, promover una mayor eficiencia del servicio público y garantizar el acceso a la justicia en todo el territorio nacional. Ministerio y Gobierno de Navarra vienen mostrando su plena sintonía en tales objetivos y ejes.

Justicia de proximidad y mediación

Acompañado por el consejero de Políticas Migratorias y Justicia, Eduardo Santos, el ministro Juan Carlos Campo participó, en primer lugar, en un encuentro organizado por el Colegio de Abogados de Estella-Lizarra. En el encuentro, pudo conocer las experiencias en mediación que se están llevando a cabo en ese partido judicial, y analizar lo relativo a la justicia de proximidad y los condicionantes especiales del mundo rural de esta zona de Navarra.

El ministro y el consejero fueron recibidos por el alcalde de la ciudad, Koldo Leoz, y el Decano del Colegio de Abogados, Bernardo Lacarra. En la reunión, participaron además, entre otras personas, la Juez de Primera Instancia e Instrucción, María Teresa Reta; la Delegada en Estella del Colegio de Procuradores de Navarra, Mercedes Ciriza; representantes del mundo empresarial de Tierra Estella – Lizarraldea; y colegiadas y colegiados del Colegio de Abogados de la ciudad.

Creación de un nuevo servicio en Navarra

Posteriormente, Juan Carlos Campo y Eduardo Santos se dirigieron a Pamplona, para participar en las jornadas de la III Semana Europea de la Mediación, organizadas por Mediación Navarra con la colaboración del Gobierno Foral, a través de la Dirección General de Justicia. Unas jornadas, celebradas en el Archivo Real y General, que el ministro clausuró.

Previamente a dicha clausura, el consejero de Políticas Migratorias y Justicia, Eduardo Santos, ofreció una ponencia bajo el título “Métodos adecuados de solución de controversias en Navarra”. En ella, Santos destacó “el compromiso” con la mediación “de un Gobierno para el que la Justicia es algo propio y así lo siente”.

Un compromiso que se plasmará, próximamente, en la creación de un nuevo Servicio de Ejecución Penal y Justicia Restaurativa, a fin de dar un impulso a la implantación de métodos adecuados de resolución de conflictos”. Dicho servicio promocionará la justifica restaurativa comunitaria, formando y coordinando los diversos servicios de mediación comunitaria existentes. Además, fomentará la Justicia Restaurativa y la mediación intrajudicial. Todo ello, teniendo como uno de sus objetivos el “alcanzar una visión unificada, para que los recursos de mediación existentes” en los distintos departamentos del Gobierno “puedan optimizarse”, señaló Eduardo Santos.

Tras la entrega de premios por parte del ministro, el consejero y representantes de Mediación Navarra, Juan Carlos Campo se dirigió a las personas asistentes para ensalzar el gran apoyo de la Comunidad Foral de Navarra para el desarrollo de este método alternativo de resolución de conflictos. El Ministro recordó que Navarra ha sido pionera en igualar el tratamiento fiscal entre los acuerdos judiciales y los intrajudiciales, “lo que ha supuesto un refuerzo incuestionable para el desarrollo de la mediación y otros métodos consensuados de gestión de conflictos”.

Foto de autoridades asistentes a las jornadas en el zaguán del Archivo de Navarra

Noticia de Actualidad del Portal Web del Gobierno de Navarra

125º Aniversario del Nacimiento de José Ramón Castro Álava (1896)

El Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición del mes de enero al historiador y archivero tudelano, José Ramón Castro Álava, cuando se cumplen 125 años del nacimiento de quien durante 25 años fuera director de la institución y expone al público algunos de los documentos que conserva de él.

En concreto, se muestran obras suyas como el Ensayo de una Biblioteca Tudelana, o el primer y último volumen del Catálogo de la Sección de Comptos del Archivo de Navarra. Además, se muestran documentos que testimonian su papel en el surgimiento del Sindicato de Iniciativas y Turismo de Tudela o los ejercicios que realizó para la obtención de la plaza de archivero provincial.

La microexposición “125º Aniversario del Nacimiento de José Ramón Castro Álava” es una muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito. Permanecerá abierta en la galería baja del Archivo de Navarra todos los días del mes de enero, de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

José Ramón Castro Álava

El 31 de agosto de 1896 nacía en Tudela José Ramón Castro Álava. Personaje polifacético, aunque cursó estudios tanto de medicina como de Derecho. Pronto mostró predilección profesional por la docencia y la investigación histórica, en una trayectoria que le llevaría a desempeñar el puesto de director del Archivo Real y General de Navarra durante 25 años.

A pesar de haberse trasladado a las ciudades de Zaragoza y Madrid para cursar estudios superiores, José Ramón Castro Álava estuvo muy vinculado siempre a su ciudad natal, a la que dedicó buena parte de sus investigaciones y cuya vida sociocultural contribuyó a dinamizar.

Así, fue uno de los propulsores de la creación, en 1928, del Sindicato de Iniciativas y Turismo de la capital ribera. Esta entidad, como se detalla en sus estatutos, tenía como fin “recoger y llevar a la práctica toda clase de ideas que redunden en beneficio de Tudela, especialmente la divulgación de la historia y el arte de esta ciudad”.

En 1929 el jurado del certamen Bibliografía Tudelana, promovido por el Ayuntamiento de la ciudad, premiaría el trabajo “Biblioteca Tudelana”, presentado por José Ramón Castro Álava. Finalmente sería publicado en 1933 bajo el título de Ensayo para una Biblioteca Tudelana.

Como historiador, se interesó por numerosos aspectos de la historia de Navarra. De todo esto es un claro ejemplo la extensa biografía que dedicó a “Carlos III el Noble, rey de Navarra”, publicada en 1967 por la Diputación Foral y Provincial de Navarra.

Compaginó su trabajo de archivero con la docencia como catedrático de Geografía e Historia, en el Instituto “Ximénez de Rada” de Pamplona,

Además, fue académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza. Después de su jubilación, en 1966, continuó durante algunos años con su labor a favor del estudio de la historia y las cuestiones de Tudela y Navarra, hasta su fallecimiento en 1977. En 1971 el ayuntamiento le nombró Hijo Predilecto de la Ciudad de Tudela.

Director del Archivo General de Navarra

Sin embargo, sería en el ámbito archivístico donde la figura de José Ramón Castro Álava dejó mayor huella, a consecuencia de su participación en 1941 en la convocatoria aprobada por la Diputación Foral y Provincial de Navarra para proveer la plaza de archivero provincial.

La convocatoria dispuso que los aspirantes a la plaza realizaran un examen teórico en el que desarrollaran por escrito dos temas sacados al azar y, también, un examen práctico de transcripción, comentario histórico y catalogación de dos documentos medievales y otro más de la edad moderna.

Realizados los ejercicios sobre el origen y formación del Reino de Castilla y el de diplomática documental, el tribunal del proceso selectivo, del cual fue secretario el archivero e historiador estellés, José María Lacarra, formuló propuesta de adjudicación de la plaza de archivero provincial a José Ramón Castro Álava.

De este modo, el Pleno de la Diputación, en sesión celebrada el 17 de octubre de 1941, aceptó la propuesta del tribunal y le nombró archivero provincial.

Los 25 años de desempeño del cargo por parte de José Ramón Castro Álava tuvieron como principal hito la modernización de la institución en distintos ámbitos. Así, en los años 50 inauguró el Servicio Fotográfico y de Microfilmación y el Laboratorio de Restauración, “lo que hizo del Archivo Real y General de Navarra un archivo moderno y modélico en toda España y envidia del resto de instituciones archivísticas”, según relatan responsables de esta institución.

Ambos servicios técnicos pueden considerarse el germen de los actuales talleres de Digitalización y Restauración, “servicios fundamentales para el desarrollo diario de las tareas de tratamiento técnico destinadas a la conservación de la documentación y su puesta a disposición de todos los ciudadanos”, indican.

Otro hito en su haber fue el impulso, elaboración y publicación del Catálogo de la Sección de Comptos del Archivo General de Navarra, “una magna obra de descripción documental”, relatan, “de la que durante el desempeño de José Ramón Castro se llegarían a publicar 36 tomos”. Esta labor tuvo continuidad, tras su jubilación, de la mano de su colaborar y sucesor en la dirección de la institución, Florencio Idoate.

Por todas esas aportaciones, en 1966, con motivo de su jubilación tras 25 años como director del Archivo Real y General de Navarra, fue nombrado “archivero honorario” del mismo por acuerdo de la Diputación Foral.

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)

El Archivo de Navarra Incorpora Fondos Documentales Vinculados a la Compañía Teatral El Lebrel Blanco

Programa de “Los cuernos de don Friolera”, entregado por El Lebrel Blanco.

El Archivo Real y General de Navarra ha recibido, en donación, un importante grupo de fondos documentales de personas vinculadas a la compañía teatral El Lebrel Blanco. Esta donación ha sido coordinada por la Asociación constituida por antiguos componentes, con motivo de la conmemoración del 50 aniversario del grupo, para su integración en el Programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra.

El Servicio de Archivos y Patrimonio Documental ha elaborado un audiovisual con la participación de dos destacados miembros de la Asociación que ha impulsado la donación: el actor José María Asín, en su condición de presidente, y el profesor y director de teatro, Ignacio Aranguren.

Relevancia de los fondos

La donación está compuesta por un conjunto de once cajas, completadas con una importante agrupación de cintas magnéticas, varios CD y DVD y ficheros de documentos digitalizados.

Los fondos ingresados proceden de siete personas que colaboraron de forma destacada en la actividad desarrollada por la compañía teatral El Lebrel Blanco, pionera en Navarra en cuanto a su alcance e influencia, a lo largo de sus casi 50 años de historia.

El material donado incluye una amplia variedad de tipologías: fotografía, escenografía, textos o diseños. Incluso formatos audiovisuales y electrónicos.

Las personas donantes y los fondos aportados

Cada una de las aportaciones realizadas se ha identificado como un fondo único, teniendo en cuenta la globalidad de la donación. Han actuado como donantes Jesús Elso, Manolo Almagro, Pedro Salaberri, Sagrario Sáiz, Camino Sáiz, Ignacio Aranguren y José María Asín.

Jesús Elso ha contribuido con un importante volumen de documentación de carácter económico y administrativo (libros de actas, convenios y correspondencia; facturas, recibos y justificantes; documentos de socios; hojas de taquilla y documentos contables; partituras, libretos, libros y dosieres; fotografías y carteles), completada con 27 cintas magnéticas, 2 CD y un conjunto de ficheros correspondientes a documentos digitalizados que incluyen programas, recortes de prensa, carteles, croquis, vídeos y audios.

Manolo Almagro ha donado dos libros con anotaciones, 3 libretos, 29 fotografías (cinco de ellas coloreadas por Valentín Redín) y un programa de mano.

El pintor Pedro Salaberri ha aportado once bocetos originales acompañados de un programa de mano. Por su parte, las hermanas Saiz han colaborado con 7 libretos y documentación general.

27 carteles, 14 libretos, 40 programas de mano, una colección de recortes de prensa, 2 CD y documentación diversa ha aportado Ignacio Aranguren.

Mientras que José María Asín ha incluido en la donación 6 libretos, 9 carteles, un conjunto de programas de mano y recortes de prensa, acompañados de 15 carpetas de negativos de imágenes realizadas por el fotógrafo José Manuel Castells.

Una documentación públicamente disponible

Una vez completado el tratamiento archivístico, los inventarios correspondientes a los fondos incorporados están ya disponibles para consulta pública en la página web del programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas que promueve el Archivo Real y General de Navarra.

En breve plazo, el material más representativo se incluirá, una vez digitalizado, con acceso universal y de forma gratuita, en el servidor web Archivo Abierto y en el Portal Digital de Cultura Navarra.

Del mismo modo, la documentación donada será objeto de actividades con las que destacar su relevancia, en el marco del 50 aniversario de su primera representación que prepara en este momento la asociación.

El Lebrel Blanco, o el despertar del teatro contemporáneo en Navarra

El Lebrel Blanco es la compañía teatral más importante de la historia del teatro navarro. Fundada por Valentín Redín con una ayuda de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, la trayectoria de la compañía arrancó en 1971 en el ámbito del teatro infantil con el montaje de las primeras obras para niños, que se representaban las mañanas dominicales en el Teatro Gayarre, la primera de ellas en febrero de 1972. En la primavera de 1973 dio un paso hacia el teatro para adultos con su primer montaje “Yerma” y otras obras más complejas.

Se inscribió en el registro de asociaciones el 20 de diciembre de 1973 con el nombre “Asociación Grupo de Teatro El Lebrel Blanco”. En 1975 inauguró locales propios en la calle Amaya de Pamplona, con capacidad para unos 300 espectadores, donde estrenó la obra “1789 o la ciudad revolucionaria es de este mundo”, una creación del Théâtre du Soleil de París con la que obtuvo el premio del periódico “El País” al mejor espectáculo nacional en 1976.

Con apoyo del Ayuntamiento de Pamplona se creó el Premio Nacional de Teatro “El Lebrel Blanco” que ganaron Jorge Díaz, Domingo Miras y Patxi Larrainzar. En esos años, uso en escena  varias obras escritas por Patxi Larrainzar en las que se reflexionaba sobre cuestiones de actualidad política como fueron “Carlismo y Música Celestial”, “Utrimque Roditur” y “Navarra sola o con leche”, esta última una de sus obras más representadas.

En los años 80 impulsó y compartió actividad con el Teatro Estable de Navarra. El Lebrel Blanco realizó giras por distintos festivales internacionales, como los de Sitges, San Javier (Murcia), Madrid o Mérida.

Entre su repertorio figuran montajes de obras de distintos dramaturgos como Lope de Vega, Federico García Lorca, Jorge Díaz u Oscar Wilde, así como producciones propias de obras escritas para la compañía por Patxi Larrainzar o Valentín Redín.

(Noticia de la web del AMAEN)

El Archivo de Navarra Publica 18 Nuevos Fondos Documentales de Música, Danza y Teatro

Fondo López-Chapartegui

El Archivo Real y General de Navarra ha publicado en internet 18 nuevos fondos documentales en el programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra (AMAEN). Se trata de archivos de personalidades e instituciones relevantes, correspondiente en su mayor parte a donaciones, entre los que destacan los referidos a Fernando Remacha, Javier Navarro, Iruñeako Taldea y el Conservatorio Pablo Sarasate.

La documentación recibida consiste en partituras, planos, fotografías, correspondencia, discos, grabaciones sonoras y audiovisuales en sus diferentes formatos. Los soportes digitales ganan espacio frente a los tradicionales, singularmente en las creaciones más recientes, por lo que desde el Archivo se ha elaborado una estrategia de preservación digital que asegure tanto su permanencia en el tiempo como la adecuada difusión.

Los fondos incorporados en el último año y medio se encuentran a disposición de la ciudadanía e investigadores en la página web específica del programa. A medio plazo los documentos más relevantes se incorporarán a la herramienta online Archivo Abierto, impulsada por el Servicio de Archivos y Patrimonio Documental, desde la que se difundirán a través del Portal Digital de Cultura Navarra.

Además, puede consultarse la procedencia de toda esta documentación a través del siguiente enlace. El programa, a día de hoy, alberga un conjunto de 60 fondos documentales.

Fondos musicales, de danza y de teatro

Entre los fondos documentales recibidos por donación correspondientes a personalidades del ámbito musical, destaca la entrega de una nueva parte del legado de Fernando Remacha conservado por su hija Margarita, así como el fondo de Javier Navarro, a los que hay que añadir la creación del fondo de Francisco Rodrigo Arto, autor en pleno proceso de creación musical.

“A este conjunto de fondos singulares se ha sumado recientemente el producido por Iruñeako Taldea / Grupo de Compositores de Pamplona, integrado por Vicent Egea, Teresa Catalán, Jaime Berrade, Patxi Larrañaga y Koldo Pastor, así como un fondo familiar, López-Chapartegui, formado por una interesante colección de discos”, explican desde el archivo.

Además, ha incorporado también el fondo del Conservatorio Superior de Música y Conservatorio Profesional “Pablo Sarasate”, recibido por transferencia del Departamento de Educación. “Este fondo, de extraordinaria importancia, presenta la singularidad de incluir los fondos documentales de las instituciones que lo precedieron, junto con los legados de Pedro de Felipe, Martín Lipúzcoa, Alfredo Lumbreras, Maribel Iturralde, Manuel Sáinz de los Terreros, José María Beobide y Felipe Aramendía, así como el fondo del Casino Eslava”, añaden.

Desde el Archivo Real y General, pese a ser más escasos, destacan la relevancia de los legados “de los ámbitos de la danza y el teatro. En danza, los fondos de Ana Moreno y Bertha Bermúdez completan los ya existentes en el programa AMAEN (Escuela de Danza de Navarra, José Laínez – Concha Martínez y Almudena Lobón). En teatro, destacan las donaciones de Jesús Elso, y Javier Salvo”.

Programa AMAEN

Las recientes incorporaciones contribuyen a cimentar el programa de Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra. Desde su puesta en marcha, en junio de 2017, este programa incide en la suma de fondos documentales de los ámbitos de la música, de la danza y del teatro conservados en el Archivo Real y General de Navarra, donde son objeto de tratamiento archivístico para su posterior difusión.

Se nutre fundamentalmente de donaciones hechas por personalidades destacadas en cada uno de dichos ámbitos, “al objeto de contribuir, mediante la suma de todas esas contribuciones, al conocimiento a largo plazo de la historia de la música y de las artes escénicas de Navarra, y su reconocimiento por parte de cuantos se acerquen al Archivo para su estudio y posterior difusión científica”, indican.

Implicación de los creadores

Un aspecto fundamental del AMAEN “consiste en la implicación de los creadores en activo”, recuerdan. Personalidades de primera línea a escala nacional, como la compositora Teresa Catalán y el autor y director teatral Alfredo Sanzol, con otros destacados creadores, se han sumado ya a esta iniciativa.

Así, la donación se concreta por etapas. La primera, realizada con motivo de la apertura del fondo documental en el Archivo de Navarra. Desde esta institución aclaran que el proceso “consiste en la entrega de una muestra significativa de la documentación producida por el donante; a continuación, en sucesivas fases y conforme a la voluntad de éste, se irá completando el fondo, hasta el momento en que concluya su actividad de creación”.

Por su parte, el Archivo de Navarra adquiere los compromisos de garantizar la consulta y reproducción de los documentos donados conforme a los términos que establece la Ley de Propiedad Intelectual, como son “respetar los derechos morales del autor y proceder al tratamiento archivístico del fondo documental al objeto de ponerlo a disposición de la ciudadanía, garantizando su conservación, difusión y puesta en valor”.

(Noticia de la web del AMAEN)

El Archivo de Navarra Publica en su Web 95.000 Fichas sobre Pleitos del Siglo XVIII

Parte del material digitalizado

El Archivo Real y General de Navarra ha puesto en su web a disposición de historiadores, investigadores y todas las personas que estén interesadas en ellas, 95.000 fichas descriptivas referidas a procesos judiciales del siglo XVIII. El acceso a todo este material descriptivo, que supone el mayor conjunto de datos históricos sobre el Reino de Navarra, puede realizarse a través de Internet por medio del buscador web Archivo Abierto o bien del Portal Digital de la Cultura de Navarra.

Esta actuación supone un importante paso en el proyecto de publicación de las fichas correspondientes a los procesos judiciales de los Tribunales Reales del Reino de Navarra. Así, en estos momentos, es posible acceder a un total de 293.000 descripciones. En 2015 se publicaron 93.000 correspondientes al siglo XVI; en 2017 se publicaron 105.000 fichas sobre pleitos del siglo XVII y ahora se hace un nuevo aporte de  95.000 nuevas referidas al siglo XVIII.

Todo este material volcado en una base de datos es accesible por internet desde el buscador web Archivo Abierto. Su consulta es libre y gratuito y constituye el mayor conjunto de datos históricos sobre el Reino de Navarra.

Proyecto de catalogación

El Gobierno de Navarra inició en el año 1992 la catalogación de esta serie de procesos judiciales por considerarlos una de las fuentes primarias más prometedoras para el avance de los estudios históricos y el mejor conocimiento de la historia de Navarra. A fecha de hoy, después de casi tres décadas, los trabajos todavía no han concluido.

Un equipo especializado formado por 3 técnicos de la empresa Scriptum S.L. catalogan a diario los pleitos en dependencias del Archivo Real y General de Navarra y crean anualmente 6.600 fichas descriptivas. Además, está previsto que las fichas correspondientes a los procesos judiciales del siglo XIX, en estos momentos en proceso de elaboración, puedan volcarse en el año 2022.

Las fichas catalográficas publicadas en internet hacen referencia a pleitos procedentes de los fondos del Archivo Real y General de Navarra conocidos como “Tribunales Reales” es decir, el Consejo Real y la Corte Mayor, que fueron las máximas instancias judiciales del Reino.

Ambos tribunales, a través de sus cuatro secretarías y sus ocho escribanías, respectivamente, produjeron durante su existencia cientos de miles de procesos judiciales, de los cuáles han llegado a nuestros días más de 300.000 ejemplares, datados entre 1498 y 1836.

Estas fichas ofrecen la identificación de los pleiteantes de cada proceso judicial, un resumen de su contenido, las fechas extremas y los descriptores geográficos. Gracias a ello, es posible conocer el tipo de información contenida en los expedientes judiciales a las que hacen referencia, una información necesaria para plantear y planificar posibles investigaciones sobre la historia de Navarra en esta época.

Documentación demandada por los investigadores

La consulta de la documentación original a la que hacen referencia las fichas se realiza en las instalaciones del Archivo Real y General de Navarra. Hoy en día y gracias al proyecto de catalogación realizado, los procesos judiciales de los Tribunales Reales son los documentos más demandados por los investigadores. Se ha llegado a los 10.000 procesos judiciales consultados de manera presencial cada año.

“Los historiadores conocen muy bien la importancia de esta documentación para la historia de Navarra. Todas las cuestiones sobre las que se plantearon causas judiciales durante los siglos modernos -indican los responsables del archivo- tienen cabida en estos documentos”. Todo ello, añaden, “permite extraer información muy valiosa sobre la ciudadanía navarra de aquella época, sobre sus usos y costumbres, sus relaciones y su vida cotidiana, tanto en el ámbito civil como en el criminal”.

Una muestra de la riqueza de esta información es que la actual exposición “Maleficium”, que puede visitarse hasta comienzos de enero en el Archivo Real y General de Navarra, “gira en torno a los procesos judiciales relativos a causas de brujería y hechicería incoados por los Tribunales Reales navarros y que se han conservado en la institución”, explican.

(Noticia de Actualidad del Portal Web del Gobierno de Navarra)

Boletines de Novedades

Hoy publicamos los últimos boletines de 2020. Recogen las nuevas incorporaciones al catálogo y los sumarios de revistas recibidas durante los meses de noviembre y diciembre.

Novedades noviembre-diciembre 2020

Boletín sumarios 2020-7

Aprovechamos la circunstancia para desear a quienes nos siguen unas felices fiestas y un próspero año 2021.

El Archivo de Navarra recibe el fondo documental del Conservatorio Pablo Sarasate

El Archivo Real y General de Navarra ha recibido los fondos documentales producidos y acumulados por el Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate, que le han sido transferidos por la Ciudad de la Música, integrada en el Servicio de Multilingüismo y Enseñanzas Artísticas del Departamento de Educación.

A esta transferencia de material, que abarca la actividad del centro docente durante cien años, del 1901 hasta el 2000, hay que sumar los legados de Felipe Aramendía, Martín Lipúzcoa, José María Beobide, Casino Eslava, Pedro de Felipe, Alfredo Lumbreras, Maribel Iturralde y Manuel Sainz de los Terreros.

Del conjunto de estas nueve aportaciones, la más voluminosa corresponde al Conservatorio Profesional, y está  compuesto por 200 cajas y 60 libros. El lote recoge parte de la documentación producida por la Escuela Municipal de Música de Pamplona, que fue la primera institución pública en impartir la enseñanza musical en Pamplona (1858) y uno de los primeros centros públicos de España.

La Escuela de Música de Pamplona

En 1856, el Ayuntamiento de Pamplona creó una comisión compuesta por Mariano García Zalba, compañero y amigo de Hilarión Eslava, y el músico Sebastián Cantera, quienes elaboraron el reglamento de la Escuela de Música. A partir de 1911 se denominó Academia Municipal de Música y en 1951 se le reconoció la validez académica “con grado de conservatorio”.

Cinco años más tarde, la Diputación Foral de Navarra creó el Conservatorio Navarro de Música Pablo Sarasate. Para regirlo se constituyó un patronato, formado por un diputado foral como presidente, un teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona como vicepresidente, dos representantes de los profesores, dos de la Asociación de Padres de Alumnos, uno de los alumnos y el director. La financiación se distribuía entre la Diputación Foral de Navarra (60%) y el Ayuntamiento de Pamplona (40%).

Este proyecto fue impulsado por el empresario Félix Huarte y los músicos navarros Martín Lipuzcoa y Fernando Remacha. En honor al primero se constituyó la Cátedra Félix Huarte. El conservatorio mantuvo su sede en el emplazamiento de la Escuela de Música, ubicada en la plaza del Vínculo hasta 1961, año en que se proyectó el edificio de la calle Aoiz.

El 13 de octubre de 1986 se disolvió el Patronato del Conservatorio Pablo Sarasate y el centro pasó a depender en su totalidad del Gobierno de Navarra. Ese mismo año se creó la Joven Orquesta Pablo Sarasate integrada en el conservatorio.

El 27 de marzo de 2002 se creó el Conservatorio Superior de Música de Navarra. Durante el curso 2004-2005 se materializó la separación física y administrativa del Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate, dirigido por Julio Escauriaza, con sede en el Palacio de Ezpeleta, en el nº 63 de la calle Mayor, y del Conservatorio Superior de Música de Navarra, bajo la dirección de Ramón García Olcoz (curso 2005-2006). En septiembre de 2011 ambos centros trasladaron su sede a la Ciudad de la Música, en el barrio de Mendebaldea.

Las transformaciones de los centros y sus cambios de sede han incidido directamente en el estado de la organización de la documentación custodiada. En 2016, con el impulso del Negociado de Coordinación de la Ciudad de la Música y de la profesora de Musicología, Berta Moreno, se llevó a cabo tratamiento archivístico, encomendado a la archivera navarra Virginia García Miguel. Gran parte de la documentación es reflejo de las funciones llevadas a cabo por los diferentes centros  a lo largo de su historia.

Documentación importante

Gran parte de la documentación refleja las funciones llevadas a cabo por los diferentes centros a lo largo de su historia. Así, su cronología abarca desde la correspondencia del año 1901 hasta los recortes de prensa de 2007. Entre la documentación administrativa que conserva, se pueden encontrar los reglamentos que regían el centro, planes de estudios, proyectos de implantación del grado medio, del grado superior y diversas disciplinas musicales.

Destaca la documentación sobre la implantación de las escuelas filiales repartidas por toda Navarra, que permitieron el acceso a la educación musical en prácticamente toda la Comunidad Foral. La correspondencia que contiene el fondo testimonia las relaciones que mantenía el Conservatorio con otras instituciones y profesionales, no sólo de ámbito estatal, sino también con centros como el Instituto Gregoriano de París. Cabe destacar, también, la generada por Fernando Remacha.

En lo referente a otras actividades del centro, existe gran cantidad de material en torno a cursos impartidos sobre danza barroca, métodos de educación musical, canto gregoriano y los cursos realizados por Agustín González Acilu, Ramón Barce o, el recientemente fallecido, Pedro Iturralde.

Entre las actividades generadas, los programas de mano dan una idea del tipo de música interpretada en ocasiones importantes como la festividad de Santa Cecilia, con la celebración de una misa en la iglesia de Santo Domingo y un concierto posterior. Su empuje cultural se extendía a toda Navarra.

Una muestra son los programas de mano, correspondencia y documentación relativa a las catorce primeras ediciones de la Semana de Música Antigua de Estella, organizadas por Fernando Remacha, donde el Conservatorio Pablo Sarasate tenía cierto protagonismo.

Se puede encontrar además información relativa a distintos grupos como la Sociedad de Conciertos Santa Cecilia, la Joven Orquesta Pablo Sarasate o Yauzkari, grupo de danza contemporáneo creado en 1980 y dirigido por José Laínez  y Concha Martínez, cuyo fondo está depositado también en el Archivo General y Real de Navarra.

Además de los documentos textuales en soporte papel, se conservan documentos sonoros en diferentes soportes, destacando la grabación de la Habanera de Sarasate interpretada por el propio compositor y otras de conferencias y conciertos desde la década de los años 60.

Pequeña muestra documental del fondo

Los legados personales

Además del fondo del Conservatorio de Música de Navarra se custodian ocho legados  correspondientes a Felipe Aramendía, Martín Lipuzcoa, José María Beobide, Pedro de Felipe, Alfredo Lumbreras, Maribel Iturralde, Casino Eslava y Manuel Sainz de los Terreros.

Felipe Aramendía Lezaeta (Estella 1866 – Pamplona 1942) fue violinista, profesor de la Academia Municipal de Música de Pamplona y fundador del Cuarteto Aramendía. Su fondo incluye 53 cajas con arreglos propios y partituras para conjuntos de cámara y piano entre otras.

Martín Lipúzcoa Urriza (Pamplona 1901 – Pamplona 1984) fue director del Orfeón Pamplonés, profesor y subdirector del Conservatorio de Música Pablo Sarasate. Su legado contiene su biblioteca musical, en 7 cajas, una caja en formato especial y 10 libros, donde se puede encontrar algunas partituras manuscritas con la firma de Joaquín Maya.

José María Beobide Goiburu (Zumaya 25-11-1882; Burgos 01-03-1967) fue organista, compositor, profesor y subdirector del Conservatorio. El fondo se compone por volúmenes, publicaciones periódicas y partituras editadas de la biblioteca musical complementaria en 23 cajas, 2 cajas en formato especial y 420 libros.

Pedro de Felipe Alayeto (Murchante  6 de junio de 1938 – 2013) fue director de la Coral Nora, compositor y profesor del centro. En su legado se pueden encontrar 4 cajas y una caja de formato especial con obras manuscritas e impresas. Son obras genuinamente suyas, armonizaciones y trabajos de investigación o transcripción de otros autores.

Alfredo Lumbreras Urío (Pamplona 1904- Pamplona 1977) fue compositor, director de “Los amigos del arte”, profesor de violín en la Academia de Música y Conservatorio Pablo Sarasate y concertino de la “Orquesta Santa Cecilia”. Su aportación consiste en su biblioteca musical con 7 cajas y 51 libros.

Maribel Iturralde Ros fue pianista y profesora del Conservatorio Pablo Sarasate. Su fondo se compone por 11 cajas y 12 libros con diversa documentación académica y laboral, documentos manuscritos y volúmenes y partituras editadas.

Del Casino Eslava se conservan 11 cajas y 172 libros con partituras que se utilizaban para la interpretación de música de salón.

Manuel Sainz de los Terreros Villacampa fue ingeniero de caminos, gran aficionado a la música.  Se conservan en su fondo 4 cajas y 40 libros que contienen gran cantidad de repertorio para piano y métodos de solfeo.

“Es indudable la importancia de estos fondos para conocer la historia de la enseñanza musical en Navarra y acercarnos a la vida y la obra de algunas de las grandes figuras en la docencia, composición e interpretación musical”, reconocen los responsables del Archivo Real y General de Navarra.

A partir de ahora se custodiarán, junto con el resto de fondos que integran el Archivo de la Música y de las Artes Escénicas de Navarra. Una vez completado el tratamiento archivístico, se pondrán a disposición de investigadores e interesados mediante acceso presencial y a través de internet en Archivo Abierto. Además, serán objeto de atención singular para iniciativas como exposiciones, conferencias o ciclos de música.

(Noticia de Actualidad del Portal Web del Gobierno de Navarra)

3.000 Nuevas Fotografías en la “Fototeca de Navarra”

Portada de la web “Fototeca de Navarra”

El Archivo Real y General de Navarra publica 3.000 nuevas fotografías en su buscador web Archivo Abierto y amplía la información recogida en su portal de Internet “Fototeca de Navarra” a un total de 59 fondos documentales. Entre las novedades de este nuevo volcado de archivos destaca una colección de 2.681 instantáneas de distintas localidades navarras.

El director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, Ignacio Apezteguía, y el jefe del Archivo Real y General de Navarra, Félix Segura, participaron el pasado viernes, 18 de diciembre, en el acto de presentación de esta nueva ampliación de fondos documentales e imágenes.

Así, con esta nueva aportación, el buscador ofrece un total de 15.300 imágenes de consulta libre, que proceden de 23 de los 59 fondos con documentos fotográficos que se custodian en la institución. Entre las nuevas incorporaciones destaca el lote de archivos de vistas aéreas de localidades navarras procedentes del fondo Fotografía Aérea y Terrestre-FOAT, empresa que reprodujo el territorio navarro desde el cielo a lo largo del último tercio del siglo XX.

Dentro de estas últimas incorporaciones se encuentran 210 imágenes del estudio Foto Galle que constituyen un extraordinario testimonio de instantáneas comerciales. Todas ellas ofrecen un recorrido por los escaparates de las tiendas existentes en Pamplona / Iruña en la década de los años 60. Así, se completa el fondo Carlos Amat con 70 nuevas imágenes y se ha completado el fondo Félix Maiz, con otras 106, que están vinculadas a la Guerra Civil.

Fotógrafos profesionales y aficionados

En cuanto a las instantáneas que se encontraban disponibles en el buscador web Archivo Abierto, la mayor parte de ellas proceden de fondos de carácter personal y familiar. Los más importantes son los fondos, que incluyen la actividad de fotógrafos profesionales como José Galle. Los trabajos de todos estos profesionales ofrecen lecturas complementarias, en especial, a través de retratos de estudio tomadas en establecimientos profesionales instalados en Navarra.

En el capítulo de aficionados destacan Julio Altadill, Carlos Amat, José Belzunce, José Galle, José Martínez, Alberto Oficialdegui, José Velasco, Fidel Astiz, Eugeniusz Frankowski, Juan Ciganda y Ángel Martínez. A estos, se puede añadir un conjunto de fondos personales y familiares como los de Mariano Ansó, Victorino Aoiz y del Frago, Arturo Campión, Generoso Huarte, Félix Maiz y Familia Iráizoz Astiz.El resto de las instantáneas que se encuentran publicadas y disponibles en el buscador web Archivo Abierto, tienen carácter institucional. De todas estas destacan las 792 reproducciones  de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, datadas entre 1861 y 1935.

Debido a su antigüedad constituyen una auténtica radiografía del patrimonio arquitectónico y artístico de la provincia y un testimonio gráfico de la sociedad tradicional de la Comunidad Foral, como reflejan las series del traje regional de 1924 o de los caseríos de la montaña de 1912.

Por su parte, el fondo de la Diputación Foral y Provincial de Navarra reúne trabajos realizados en el seguimiento de las obras públicas impulsadas por la Dirección de Caminos en numerosas localidades de Navarra; los actos de protocolo de la Corporación Foral; las fotografías de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929; o la voluminosa serie, de 3.117 fotografías, del estudio barcelonés Arxíu Mas, tomadas entre 1916 y 1934 sobre el patrimonio artístico de Navarra.

El programa Fototeca de Navarra

La Fototeca de Navarra es el programa técnico del Archivo Real y General de Navarra destinado al tratamiento de la fotografía histórica. Gracias a la puesta en marcha de este proyecto se ha organizado todas las obras que se conservan en la institución.

Además, se han recibido nuevos fondos entregados por particulares, se han digitalizado más de 100.000 instantáneas y se ha creado la web Fototeca de Navarra, que ofrece información general sobre sus 59 fondos vinculados con esta materia y se da acceso a las 15.300 instantáneas que ya se encuentran catalogadas, descritas y digitalizadas.

En estos momentos, el total del volumen custodiado supera los 250.000 ejemplares, la mayor parte de ellos vinculados a los fondos Foto Galle –que contiene 91.500 fotografías– el fondo Domench y Azpilicueta –con 90.000 diapositivas– o el de Diego Quiroga y Losada, marqués de Santa María del Villar –con 15.000–.

El gran volumen de archivos custodiado ha obligado a priorizar el tratamiento de los fondos por criterio de antigüedad, de manera que la primera fase de los trabajos técnicos se ha centrado en los fondos documentales que contenían las más antiguas.

En la segunda fase, en la que se trabaja en este momento, se han podido atender las instatáneas de fecha más reciente pero de gran interés para la ciudadanía, como son las 2.681 vistas aéreas de localidades navarras realizadas en las últimas décadas del siglo XX.

La consulta libre de estas 15.300 imágenes puede realizarse a través de la web Fototeca de Navarra, que las organiza por fondos, o directamente a través del buscador web Archivo Abierto o del Portal Digital de la Cultura de Navarra, que permiten la consulta directa de las descripciones, así como la visualización de todas las imágenes en formato JPG. Hasta el momento, sólo podían consultarse de manera presencial a través de los equipos informáticos del Archivo Real y General de Navarra.

Trabajos futuros

El Archivo Real y General de Navarra cuenta con un equipo de personal técnico dedicado en exclusiva a las tareas de tratamiento técnico del patrimonio fotográfico custodiado. Gracias a él  se avanza en los trabajos de catalogación, restauración y digitalización de todos estos fondos.

“Hasta ahora se han trabajado de manera meticulosa los ejemplares con soportes y procedimientos más antiguos y sensibles, pequeñas joyas de los inicios de la fotografía que requerían de un tratamiento minucioso”, comentan los responsables del Archivo Real y General de Navarra.

“Conforme se avance hacia décadas más próximas en el tiempo, se espera completar los trabajos descriptivos a un mayor ritmo, y actualizar las imágenes volcadas a Internet de manera periódica con nuevas incorporaciones”, exponen y recuerdan que “la mayor parte de ellas  continúan llegando desde manos privadas por vía de donación de archivos fotográficos”.

En concreto, en estos momentos se está completando la descripción de otras 1.300 vistas aéreas correspondientes a polígonos industriales navarros, las fotografías de carácter patrimonial, etnográfico, paisajístico y bélico del fondo Marqués de Santa María del Villar y se están digitalizando los fondos fotográficos Marqueses de la Real Defensa y Pedro Ciga.

(Noticia de Actualidad del portal web del Gobierno de Navarra)

750 Aniversario del Fallecimiento de Teobaldo II

El Archivo Real y General de Navarra dedica una microexposición a recordar el 750 aniversario del fallecimiento de Teobaldo II, rey de Navarra y conde de Champaña, ocurrido en diciembre de 1270 en Trápani (Sicilia) durante su participación en la Octava Cruzada.

La muestra, que puede visitarse hasta el 31 de diciembre, exhibe varios documentos que se conservan sobre la figura del monarca. En concreto, documentos vinculados a dos aspectos fundamentales de su reinado, como fueron la consolidación de las reformas administrativas iniciadas por su padre y el prestigio que otorgó al rey su participación en la Octava Cruzada. Puede contemplarse el tratado de amistad que suscribió con Jaime I de Aragón, la donación recibida de Alfonso X el Sabio de las villas de San Sebastián y Fuenterrabía, el primero de los registros de Comptos, el libro del Rediezmo y las bulas relativas a la cruzada de Túnez.

La exposición se cierra con un espectacular dibujo que representa a la ciudad de Túnez y la contigua población de La Goleta en 1535, momento en que casi 250 años después de la Octava Cruzada, el ejército imperial enviado por Carlos I de España consiguió rendir Túnez y asegurar el control cristiano de la ciudad por varias décadas, hasta que a finales del mismo siglo el Imperio Otomano restauró el dominio islámico sobre ella. La microexposición “750º Aniversario del Fallecimiento de Teobaldo II” es una muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito. Puede visitarse en la galería baja del Archivo de Navarra de lunes a domingo, en horario de 10:00h. a 14:00h. y de 17:00h. a 20:00h.

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Teobaldo II

Teobaldo II, rey de Navarra y conde de Champaña y Bria, el segundo monarca navarro perteneciente a dinastías francesas, accedió al trono navarro en 1253 al fallecer su padre, el rey Teobaldo I. En los primeros compases de su reinado suscribió una alianza con el rey Jaime I de Aragón que, en razón de ser todavía menor de edad, fue ratificada también por su madre, Margarita de Borbón. La microexposición se abre precisamente con un ejemplar del tratado de amistad suscrito entre ambos en el que los dos monarcas expresan su deseo de ser amigos de amigos et enemigos de enemigos. Sin embargo, al poco tiempo Teobaldo II optó por romper dicha alianza y acercarse en cambio al rey castellano Alfonso X el Sabio quien, en el marco de este entendimiento entre los dos monarcas, procedió a donar a Teobaldo II las villas de San Sebastián y Fuenterrabía.

En materia de administración interna del reino Teobaldo II continuó las reformas emprendidas por su padre para afianzar la autoridad y el patrimonio de la corona de lo que es exponente, entre otros fenómenos, el que el primero de los registros contables de la administración real navarra conservado de forma casi íntegra corresponda precisamente al reinado de este monarca. El volumen, conocido como registro número 1, fue confeccionado en 1259 y 1266 e inaugura la serie de registros contables característica de la administración fiscal del reino de Navarra y que la Cámara de Comptos continuó elaborando de manera ininterrumpida hasta el siglo XIX.

La Octava Cruzada

Sin embargo, es la participación de Teobaldo II en la Octava Cruzada el hecho que ha dado históricamente más renombre a la figura de este rey. Su participación se explica tanto por los vínculos de carácter vasallático como de tipo familiar que Teobaldo II mantenía con el promotor de la cruzada, el rey Luis IX de Francia, con cuya hija, Isabel, estaba casado el rey navarro.

Teobaldo II tomó la cruz en París en 1267, unos días antes de que lo hicieran su suegro el rey de Francia y otros caballeros franceses. El papa Clemente IV concedió a Teobaldo II el diezmo de las rentas eclesiásticas del reino y la protección de la Santa Sede para su persona y dominios, encomendando al prior de los dominicos y al guardián de los franciscanos de Pamplona predicar la cruzada en Navarra y absolver de excomunión a los navarros que tomasen la cruz, como consta en algunas de las bulas que se exponen en la microexposición.

Gracias a esa concesión pontificia los agentes reales recaudaron la décima parte de las rentas eclesiásticas del reino, tal y como figura en el libro del Rediezmo confeccionado para la ocasión, un registro que recoge las rentas, en especie y dinero, aportadas para la financiación de la cruzada y que también puede contemplarse en la muestra.

La expedición cruzada se puso en marcha en el verano de 1270 con el objetivo de tomar Túnez para así cortar las vías de aprovisionamiento que desde el norte de África llegaban a las fuerzas musulmanas de Oriente Próximo. Teobaldo II partió de Marsella en julio de 1270 dejando el gobierno de Navarra en manos de su hermano Enrique, quien le sucedería en el trono unos meses después. Según relatan las crónicas coetáneas, en los combates con los tunecinos destacaron el rey de Navarra y sus caballeros, aunque no ha quedado constancia de la identidad de estos salvo en el caso de los navarros García Martínez de Úriz y Alfonso Díaz de Falces, cuya participación en la cruzada se da por descontada por haber suscrito en Cartago el testamento del rey. Sin embargo, los cruzados no fueron capaces de tomar la ciudad y el verano norteafricano contribuyó a extender las epidemias entre las tropas causando la muerte del propio rey francés Luis IX por disentería, haciendo enfermar también al rey navarro. Fracasada la empresa, las tropas cruzadas se retiraron a Sicilia donde en Trápani, puerto situado en la costa occidental siciliana, falleció finalmente Teobaldo II, siendo trasladados posteriormente sus restos a Champaña. Unos meses después, en el viaje de regreso a Francia, también fallecería su mujer la reina Isabel, que había acompañado a su marido y a su padre en dicha empresa.

(Noticia de Actualidad del Portal Web del Gobierno de Navarra)

Editado un Libro sobre Centrales Hidroeléctricas en Navarra

La Dirección General de Cultura–Institución Príncipe de Viana ha publicado el libro Centrales Hidroeléctricas en Navarra (1898-2018) que recoge los 120 años de historia de estas instalaciones que dieron luz a nuestros pueblos, alimentaron la industria e impulsaron la economía.

La presentación tuvo lugar el pasado 11 de diciembre, en el salón de actos del Archivo Real y General de Navarra, y corrió a cargo del director general de Cultura, Ignacio Apezteguía, la directora del Servicio de Patrimonio Histórico y coordinadora de la obra, Susana Herreros, y la subdirectora del Departamento de Economía de la UPNA, Mar Rubio Varas, que también ha participado en la publicación. Han asistido, además, representantes de entidades y empresas vinculadas con la energía hidroléctrica y que participaron en el inicio y promoción de las energías renovables en Navarra.

Navarra se incorporó desde el primer momento a la construcción de centrales de energía hidráulica para la producción de electricidad, cuyo destino principal fue en un primer momento el alumbrado de los centros urbanos. En 1880 Thomas Edison patentó la bombilla eléctrica y ya en 1888 Pamplona instaló el alumbrado eléctrico en la ciudad. A partir de este momento y sobre todo desde la implantación de la corriente alterna, numerosas localidades navarras comenzaron a utilizar equipos hidráulicos para iluminar sus calles. Así, en 1944 eran pocas las que no disponían de una modesta instalación o fábrica de electricidad.

Más de 300 centrales

En el libro presentado, que cuenta con la colaboración del Instituto INARBE de la UPNA, han colaborado especialistas de todas las facetas relacionadas con las centrales hidroeléctricas: ingenieros, economistas, cartógrafos, historiadores, archiveros y fotógrafos. En sus 322 páginas, la obra recoge, a modo de catálogo, más de 300 instalaciones cuyo estudio permite ahondar en el uso y aprovechamiento de la fuerza del agua como fuente de energía a lo largo de más de un siglo. Partiendo de las fichas del Inventario de Minicentrales Hidroélectricas elaborado por el Departamento de Industria en 1986, se ha completado la información con datos de otros repertorios existentes.

De las 304 instalaciones catalogadas, 198 habían dejado de funcionar antes de la realización del inventario, 72 permanecían en funcionamiento, 31 son de nueva creación y 16 se reflotaron en años posteriores al proceso de inventariado. Actualmente se documentan 119 centrales en activo.

Para facilitar la consulta e incidir en su valor patrimonial, industrial, económico-laboral y paisajístico, se han organizado estas instalaciones por localidades, siempre tomando como referente la casa de máquinas, aunque el resto de los elementos estuvieran en otra demarcación. En total, cuentan con centrales de hidroeléctricas un total de 140 municipios navarros, algunos con sus diferentes concejos o lugares. Cada una de estas instalaciones lleva asociada una ficha descriptiva y una breve historia de su existencia.

Gran potencial hidráulico

Navarra es una comunidad con un potencial hidráulico importante, estimado en 10.335 Hm3 de agua en circulación anual por los ríos, y quizás esta circunstancia favoreció la creación de centrales de pequeño tamaño, al menos durante la primera mitad del siglo XX. La creciente demanda de la industria y de los núcleos urbanos requirió una mayor producción y, sobre todo, que fuera más estable, no sometida a las variables meteorológicas.

El análisis de los distintos modelos de producción, distribución y uso de la energía eléctrica ocupan una destacada sección de esta publicación. El estudio se aborda desde un punto de vista de la historia económica, analizando los datos desde los inicios y sin olvidar los años de transformación hacia otras formas de energía renovable, de la que Navarra es un referente de primer orden. En una comunidad en la que la producción de energía limpia es una constante prioritaria, se plantean algunas posibilidades de que las minicentrales hidroeléctricas puedan ser una buena opción para satisfacer parte de la demanda de autoconsumo de manera autóctona.

El libro, de cuidada presentación, no olvida el aspecto patrimonial de estas instalaciones. Hasta ahora se había tratado este tema de forma puntual y quizás desde un punto de vista de historia empresarial. Además de destacar el valor arquitectónico de las casas de máquinas, se trata de poner en valor toda la obra de ingeniería que llevan aparejada. Presas, canales, cámaras, tuberías, compuertas, rejas, turbinas o generadores constituyen atractivos elementos industriales que es preciso estudiar, evaluar y, en su caso, patrimonializar y conservar.

Se han editado 400 ejemplares de la obra, de cuidada presentación, que pueden adquirirse a un precio de 20 euros en las librerías y en el fondo de publicaciones del Gobierno de Navarra.

(Noticia de Actualidad del Portal web del Gobierno de Navarra)